jueves, 14 de abril de 2011

Capítulos 1 y 2: el bien y el placer

El primer capítulo plantea una pregunta que despierta interés por sí mism: ¿Son relativos el bien y el mal? Necesita poca explicación.
Sí necesitará un poco de contexto -por qué es necesario hacerla- y respuesta: si se contesta absolutamente que sí, nos encontramos en una situación difícil. En último término se trata de saber si es posible y necesario hacer ética filosófica....
Entiendo que el capítulo tiene, al menos, tres partes:
1. Planteamiento
2. Explicación de lo obvio
3. Superación de las dos objeciones básicas.
En cuanto al segundo capítulo, pone el dedo en una llaga importante: el hedonismo ¿Quién no se ha puesto alguna vez frente a estas tesis?
Lo más interesante es que Spaemann se plantea las cosas "en serio", por lo que si alguien piensa que el hedonismo es lo correcto, debería serlo "hasta las últimas consecuencias". Pero ¿es esto posible?
Si no lo es, en tal caso, no es un buen criterio para decidir "qué es lo que verdaderamente queremos", puesto que hay momentos en los que "no lo queremos", luego no es lo que de verdad, de verdad queremos siempre y en todo.
Pero bueno, os dejo a vosotros los argumentos y la discusión. Eso sí, sería estupendo ir sacando conclusiones a la luz de los argumentos del texto, intentando ir más allá de lo que se piensa habitualmente.
Un cordial saludo

42 comentarios:

Ana María Candela 2EP dijo...

Hola a todos, en primer lugar voy a exponer mi comentario sobre el primer capítulo.

En este capítulo Spaemann trata un tema sobre el que actualmente se sigue debatiendo. La crisis de valores que está sufriendo nuestra sociedad ha puesto de manifiesto que la cuestión sobre el relativismo o , por el contrario, la significación absoluta del bien y el mal, no está resuelta. Por ello me gustaría relacionar las dos tesis que propone el relativismo moral con la sociedad en la que vivimos.

Hoy en día todo se considera bueno “para mí en un determinado sentido”. Es decir, se escuchan afirmaciones como: es bueno para mí salir de fiesta y emborracharme porque si no lo hago ahora no lo haré nunca; es bueno para mí estar con más de un hombre a la vez porque me aporta una mejor posición profesional, es bueno para mí trabajar poco porque sino me cansó. Parecen absurdas dichas afirmaciones pero están a la orden del día. No hay ninguna norma que refleje el bien universal, sino que cada uno estima cuál es el bien. Este tipo de moral se considera anarquista.

Así mismo, la sociedad se mueve según el movimiento de la masa. “Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en la que vive”. Está “de moda” ser ateo y perseguir a la iglesia católica, por lo tanto, aquel que sea católico es raro. Está mejor visto socialmente, independizarse e irse a vivir con su pareja que casarse, por lo tanto, aquel que se case es raro. No solo se considera “raro” al que no hace lo mismo que la mayoría, sino que se va contra él, es decir, estamos hablando de una moral autoritaria.

Estas dos tesis caen por su propio peso al exponer las contradicciones que llevan implícitas y que el autor comenta en el capítulo. Las dos que más me han llamado la atención son las siguientes: “no existe en absoluto una moral dominante”, en la sociedad conviven diversas opiniones, por ejemplo, hay gente que está a favor del aborto y hay gente que está en contra. Por lo tanto, si así fuese, ¿a favor de que valores dominantes debería estar el hombre?. A esto me gustaría añadir, lo que ya se comentó el año pasado, la verdad no es el resultado de la mayoría. La segunda contradicción que me ha llamado la atención, hace referencia a la segunda tesis; la afirmación haz lo que quieras, presupone que se sabe lo que una quiere. Pero el hombre es un ser inacabado, nace sin saber.

Por último me gustaría mencionar la tolerancia cultural. La tolerancia no es de ningún modo una consecuencia del relativismo moral. Debemos diferenciar entre ser tolerante y ser relativo. Hay culturas que se rigen por normas que van contra el bien y el mal, no por ser normas culturales son buenas. El bien y el mal no dependen de la cultura, son absolutos y universales.

Un saludo.

Teresa Wicke dijo...

En el primer capítulo me ha llamado la atención el Relativismo moral. Presenta dos tesis que ninguna de las dos resiste a un examen racional:
1.PRIMERA TESIS: todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive. Es una tesis autoritaria que lo vemos en las siguientes contradicciones:
•Cuando se quiere fijar una norma universalmente válida: aquella que dice que debe seguirse siempre la moral dominante. Es imposible afirmar que todo hombre debe seguir la norma dominante en su entorno. Si yo sigo esa norma, debo entonces intentar disuadir a otros hombres a que vivan de acuerdo con su moral.
•Hay que decir que no existe en absoluto esa moral dominante. En nuestra sociedad pluralista concurren distintas concepciones morales. Por ejemplo, el aborto: una parte de la sociedad lo ve como un crimen y otra parte lo acepta sin ningún problema.
•Hay sociedades en las que el proceder de un fundador, profeta, reformador o revolucionario tiene carácter de modelo.

2.SEGUNDA TESIS: cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana. Esta tesis condena cualquier moral vigente como represión y exige que cada uno actúe como quiera y sea feliz a su manera. Es una tesis anarquista o individualista.
Cada uno actúa como le gusta: el que obra según su conciencia tiene a bien actuar así, y quien obedece a una norma moral tiene a bien proceder de ese modo. Entonces, ¿qué es lo que se quiere decir cuando se plantea la tesis de que cada uno debe hacer lo que quiera? En el hombre existen distintos impulsos: unos son más interiores y naturales al hombre que otros que son los impulsos morales.

El capítulo II empieza hablando de las exigencias, que se dirigen a nuestra voluntad ya que para hacer algo debemos quererlo. Cuando queremos conseguir algo, nos ponemos exigencias para lograrlo pero si una persona no quiere nada, no se le podrá plantear ninguna exigencia ya que cualquier deber cae en el vacío por esa falta de apatía y de ganas.
En el capítulo anterior ya hemos visto la afirmación de “yo hago lo que quiero” pero en este capítulo vamos a ver la cuestión de ¿por qué yo quiero algo?
Se distinguen dos tipos de morales: las naturales son aquellas que nos ayudan a alcanzar lo que de verdad y en el fondo queremos y las no-naturales son las que no nos ayudan por entregar al hombre en manos de otro, o bien por hacerlo al propio capricho, es decir, en manos de sus deseos y gustos del momento, que hacen errar al hombre por falta de conocimiento o autodominio.
Además se habla del hedonismo, de aquellos que lo único que buscan es el placer, su verdadero fin es la satisfacción. Podemos distinguir dos variantes: una positiva y otra negativa: una trata sobre todo de lograr un máximo de placer mientras que la otra se ocupa de evitar el dolor.

Ana Rodríguez Sánchez dijo...

Hola soy Ana Rodríguez Sánchez, de educación infantil.

Capítulo 1:

Me ha llamado mucho la atención cuando dice que la palabra bueno debería añadir dos cosas;debería decir :"es bueno para Ud. y añadir "es bueno para Ud. en el caso de que lo que quiera ante todo sea ponerse bueno", da ha entender que bueno para él significa salud.
Bueno para alguien en un determinado sentido, y puede ocurrir que la misma cosa sea buena o mala para la misma persona.
Se puede hacer razonamientos de validez general, pero cuando la palabra bueno se toma en un sentido absoluto.

Capítulo 2:

Aquí nos habla de la diferencia entre lo mejor y lo peor, lo bueno y lo malo. Una referencia que hace no sólo a las necesidades de un individuo, de una persona determinada, sino que expresa una valoración absoluta. Tenemos la costumbre de unir las cuestiones morales con la palabra deber,con la idea de exigencia, mandato.
Si tenemos un deber, entonces eso quiere decir que debemos quererlo.

El hedonismo fue la primera explicación de la razón de nuestra actividad y a la vez, el primer principio de una moral sistemática.

El hedonismo interpreta todo logro de un objetivo de la voluntad vaya unido a una satisfacción, concluye con el el verdadero fin es la satisfacción.
Aquí estoy deacuerdo con el autor, todo el mundo se mueve y realiza diferentes actividades dependiendo del grado de satisfacción que le proporcione a él mismo.

El hedonismo tiene dos vertientes: una positiva y una negativa. Mientras que una trata de lograr el máximo placer, la otra se ocupa de evitar el dolor.
Freud vio toda la vida humana como un compromiso y ello en razón de la autoconversación, la realización sin límites de la libido y la adaptación a la realidad que se opone a esa realización.
Se da una dialéctica entre la conversación y realización. Que uno se incline más por una o por otra es una cuestión de carácter.
Se ha cuidado así que la realidad se experimente ante todo como algo amistoso y favorable.
La confianza originaria es lo más importante que la educación tiene que hace.

Ana María Candela 2EP dijo...

Hola, este es mi comentario sobre el segundo capítulo:

Este capítulo cuenta que el hedonismo es una de las respuestas que se atribuyen a la pregunta ¿por qué yo quiero algo?

Se considera una moral no natural ya que su fin no es el bien, sino el placer. Es decir, el hedonismo interpreta que la satisfacción a la que va unido un objetivo es el fin de nuestra actividad.

Pero me gustaría resaltar, sobre todo, el ejemplo que pone del hombre que está en la mesa en un estado continuo de exaltación, "alegría"...
¿Por qué no nos cambiamos por ese hombre? Una de las razones que expone Spaemann es que este hombre no se encuentra en la vida verdadera. En mi opinión, tiene razón. Además, pienso, que una de los grandes motivos por los que rechazamos su condición, es la libertad. El hombre que está en la mesa no es libre de sí mismo, está atado a su estado de exaltación y placer, en el momento en el que este acabe, él muere. Por ello preferimos nuestra "vida mediocre".

También quiero resaltar que el momento presente tiene valor porque nunca volverá. En una vida sin fin nada sería valioso, dice Spaemann. Pero es curioso, que aquellos para los que no existe el más allá, para los que la vida termina en la muerte, son, mayoritariamente, los que defienden el hedonismo ¿por qué? en mi opinión, porque no han encontrado el verdadero sentido de su vida y por lo tanto, se dejan llevar por lo que es "bueno para mí, en un determinado momento".

Un saludo.

ana gaisse dijo...

En este primer capítulo del libro de Spaemann, se habla de lo relativo del bien y del mal. Pero sin dunda ninguna, lo que más me ha podido llamar la atención son las dos tesis expuestas acerca del relativismo moral.
En la primera tesis se afirma: “todo hombre debe seguir la moral dominante de la sociedad en la que vive”, una tesis, desde mi punto de vista, y como también hace referencia en el libro, bastante contradictoria. Un hombre no puede seguir la moral dominante que exista en su cultura, estaríamos restringiendo la libertad del mismo, sin darle paso a opinar, sin poder seguir sus creencias, etc., en cierto modo no dejarle expresar con libertad, sino estar atados a aceptar siempre unas normas, creencias o formas de pensar.
Tampoco podemos irnos al otro extremo, como se plantea en la segunda tesis, la cual afirma: “cada uno debe seguir sus propios caprichos y hacer lo que le venga en gana”, una tesis desde mi punto de vista egoísta, individualista. Aquí no se mira por el bien de los demás, sino por el mí propio, si a mí me apetece y quiero lo hago, sin pensar que esas acciones puedan afectar en algún modo a los demás.
No podemos dejar guiarnos ni por un extremo ni por otro, ya lo decía Aristóteles: “en el medio está la virtud”, y hay que conseguir ese punto medio. Cada uno puede tener sus ideales, sus formas de pensar, de creer, y seguir una moral pero no de forma radical en ninguno de los extremos, lo importante es vivir rectamente y de forma coherente con las ideas que expresamos, de esta manera el hombre vive feliz y paz consigo mismo.

Rocío Becerra 2ºep dijo...

Primero decir que este libro me ha resultado más fácil de leer ya que los capítulos no son tan extensos como el anterior.
El primer capítulos nos habla sobre una pregunta que nos hemos ido haciendo durante toda nuestra vida ¿Qué es lo bueno, lo malo, lo que está bien, lo que está mal? Es una pregunta complicada ya que la palabra bueno puede tener muchos significados dependiendo del ámbito en el que se use (como se explica en el primer capítulo): médico, amigos, consejos, en sentido absoluto, en un conflicto…
Dentro de este apartado hay una frase que no llego a entender del todo: “bueno se toma en un sentido absoluto, entonces, por el contrario, las afirmaciones se hacen relativas” en mi opinión creo que la palabra bueno no se puede tomar en sentido absoluto ya que hoy en día para lo que unos es bueno para otro no lo es tanto (de ahí la relación con la ética).
-La diferencia entre el bien y el mal reside básicamente en el propio individuo y en sus necesidades.
-Dar respuesta a lo que está bien o mal es algo complicado pero nunca debemos olvidar que existen unos derechos humanos.
-Por otra parte me gustaría decir que estoy de acuerdo en que ninguna de las dos tesis que se citan en el texto sean racionales, como bien se explica en el texto.

Sobre el capitulo 2 me gustaría
comentar una frase “Pero es totalmente falso afirmar que lo haya hecho sólo para conseguir una satisfacción”. Estoy de acuerdo en que no lo haya hecho sólo por eso pero creo que hay personas que suelen hacer las cosas por satisfacción propia y puede que para ellos les produzca alegría.

Otra de las cosas que se habla en este capítulo es del Hedonismo entendido como: “lo que nosotros queremos de verdad en el fondo, y aquello por lo que queremos todo lo demás, es lograr el placer y evitar el dolor, o dicho de otro modo más simple: sentirnos a gusto. Lo que contribuya al logro de ese objetivo será bueno, y malo lo que lo dificulte” estoy acorde con esto pero en mi opinión no creo que lograr el placer sea lo único, sino que hay muchas más cosas como por ejemplo: la amistad, la felicidad, ser respetado, la libertad…

Por último me gustaría destacar una frase que me ha gustado: “El educador tiene ante sí la tarea de introducir al niño en la realidad que está frente a él y es independiente de él. La madre es en general la primera realidad independiente con que el niño se encuentra”

Araceli Molina Urdiales dijo...

Hola a todos, en la lectura del primer capítulo me lleva a reflexionar sobre la idea que impera en nuestra sociedad.- el relativismo: Nada es bueno o malo, todo depende de la persona y sus circunstancias. No existe el bien absoluto. Todo es válido.
Estas ideas son totalmente falsas. Estoy convencida de que existe la VERDAD con mayúsculas, que no depende ni de mí ni de ti. Un punto de referencia, inscrito en la naturaleza humana, al que podemos acudir todos y servirnos de modelo en el que nos podemos mirar y examinar nuestra conducta. Que no varía con el tiempo ni depende de la sociedad en que vivamos, sino que nos sirve como guía en nuestra vida. No podemos regirnos por lo que me apetece o quiero, porque estaremos sujetos a nuestros gustos. Terminaremos siendo esclavos de nuestros caprichos. Tenemos que pensar qué es lo que me hace mejor persona, más libre. Tiene que mandar nuestra inteligencia sobre nuestra voluntad y así regir nuestra conducta. Pienso que es la única forma de ser verdaderamente FELIZ, con mayúsculas.

Por otro lado, en el segundo capítulo la pregunta ¿porqué yo hago lo que quiero? Me lleva a pensar en el uso de nuestra libertad. El hombre es un ser libre por naturaleza, la libertad podemos definirla como la capacidad de elegir entre el bien y el mal y escoger siempre el bien. Si el hombre la utiliza bien será verdaderamente libre, cuando correspondemos nuestros que-haceres cotidianos con lo que es propio del hombre por naturaleza.

Por ultimo me gustaría mencionar la corriente hedonista nombrada por Spaemann. Dicha corriente esta puesta a la orden del día, en la actualidad hay una gran cantidad de gente que se deja llevar por el que me apetece, lo que quiero hacer en cada momento sin atenerse a las consecuencias. Pienso que debido a esto nos encontramos con esta sociedad sin ningún tipo de valores y de compromiso para afrontar diferentes responsabilidades.

Un saludo

Ana Sanchez 2º magisterio primaria dijo...

Comentaré el primer capítulo de la ética filosófica: Es muy interesante la cuestión de lo “bueno y el bien de algo” efectivamente no creo que haya una solución buena que sea siempre buena para todos los casos, el dejar de fumar, por ejemplo, sí aparentemente es buena pero si eso te va a llevar a ataques de ansiedad, mal humor y a comer sin descontrol igual no es la mejor solución , por eso yo creo que lo que consideramos bueno siempre tiene que estar sujeto a una situación concreta y una persona o algo concreto, pero claro para determinar si es bueno algo no te debes quedar en el concepto bueno en general sino en la consecuencia que genera el hacer algo que tú crees que es bueno.
El asunto está en que las diferencias culturales hacen que tenga que haber un criterio para juzgar por que las consecuencias de algo y el modo de entender cada cosa es distinto.
Estoy de acuerdo en que no se puede vivir de acuerdo con la máxima propuesta, porque de dónde viene esa máxima, qué fundamentos tiene, por qué va ser la mejor, eso sería una tiranía poco cuantificable y de poco valor. La segunda tesis me parece una visión muy egoísta de la vida que cada uno haga lo que le parezca ahí no cabe ni la solidaridad ni el respeto.
Por último resaltar la idea que la tolerancia no es suficiente para los conflictos entre mis deseos propios y los ajenos, es necesario una verdadera medida para medir los deseos. Si hubiera una verdad común de las cosas no habría disputa.
Respecto al segundo capítulo Educación o el principio del placer y de la realidad, destacar el hacer y el querer hacer, si tenemos un deber debemos quererlo, es importante razonar por qué hacemos las cosas, qué sentido le damos, a dónde queremos llegar con ellas, es cierto que la mayoría de cosas que hacemos las realizamos como medio para conseguir nuestro fin, otra cosa. Estudiamos para poder tener un futuro adecuado, comemos para alimentarnos, lavas para poderte poner ropa limpia etc, todo esto lo necesitas para obtener tu fin pero yo creo que estos medios debemos quererlos y quererlos hacer bien, porque si no vamos haciendo las cosas sin alegría, sin orden y hasta que nos llega nuestro fin el resto no lo consideramos de nuestro agrado y esto puede conducir a la falta de voluntad, al vacío.
El tema del hedonismo, lograr el placer y evitar el dolor es otro punto de este capítulo, no creo que todo lo hagamos por placer y por satisfacción por que tendríamos una conducta ligeramente animal y además esto llega un momento que nos cansaría, nos dejaría de dar placer por que nos sentiríamos vacíos, las cosas que hacemos en algún momento las tenemos que hacer por que las amamos, porque las queremos hacer, porque sabemos que soy más feliz cuando hago lo que debo hacer, porque me he comprometido y lo llevo a término.
Claramente no siempre se pueden realizar nuestros deseos por que como decía Freud somos nosotros los que debemos acomodarnos a la naturaleza porque si no sería ir contranatura. Además no podemos obviar la realidad porque no estaríamos viviendo la vida real y en la realidad hay dolor y felicidad y hay que saber aceptarlos como parte de la realidad y de nuestra vida.

Por último terminar con la afirmación de Spaemann, de que el educador tiene ante sí la tarea de introducir al niño en la realidad que está frente a él y es independiente de él, que sepa lo que hay y que él debe introducirse en la realidad desde un punto de vista optimista y alegre sabiendo lo que se va a encontrar pero que cada paso que de lo haga con criterio y razón y sepa porque hace las cosas y para qué, que haga lo que deba hacer independientemente de lo que se encuentre en la realidad.

Anónimo dijo...

Inmaculada Carreño 2ªEP
Buenas tardes, yo voy a hacer un breve resumen del capítulo 2.

Lo primero que nos dice este capítulo, es que no se nos puede exigir hacer algo, sino, que para hacerlo, debemos quererlo sin imposiciones. A la vez, "a quién nada quiere, no se le puede plantear ninguna exigencia."
Pero,¿por qué queremos algo? ¿cuál es el último fin que queremos conseguir?
Según los griegos, lo que verdaderamente queremos es "el bien" o "el bien supremo", o en otras palabras, lo que queremos es lograr el placer y evitar el dolor: sentirnos a gusto.
Esta manera de pensar se llama hedonismo, y fue la primera explicación de la razón de nuestra actividad.
"Si tengo que hacer algo que es bueno en sí mismo, eso debe ser, en algún sentido, bueno para mí,...,y debo encontrar en él, de algún modo, una satisfacción; de lo contrario no lo podría querer en absoluto."
Pero si todo lo que hacemos es para conseguir una satisfacción, entonces el único fin de nuestra actividad es esa satisfacción, y ésta es una interpretación falsa del hedonismo.
Epicuro dice: "el hombre no se mueve en general por estados de placer, sino por múltiples cosas de la vida, importantes y poco importantes, buenas y malas."
Podemos distinguir dos variantes de este hedonismo:
Una positiva:trata sobre todo de lograr un máximo de placer
Una negativa: se ocupa de evitar el dolor. Esta última va unida al cuidado de la salud.

Aunque el hombre desea ante todo el placer, hay otro impulso por el que lucha: la autoconservación, ya que el mundo nos pone ante innumerables situaciones con posibilidad de satisfacción, pero también frente a innumerables amenazas.

Ainara Mensaque Ruiz dijo...

Voy a exponer mis conclusiones y lo que más me ha llamado la atención del capítulo 2.
En primer lugar, existe una tendencia a unir dos cuestiones morales en la palabra deber, con la idea de exigencia y mandato. Las exigencias se dirigen a nuestra voluntad. Pero para hacer algo debemos de quererlo. Si tenemos un deber, eso quiere decir que queremos algo.
Una persona que no quiere nada no se le puede plantear una exigencia. Si uno se encuentra en un estado de apatía, de falta de voluntad, cualquier deber cae en el vacío.
Desde que comienza la reflexión filosófica de la ética, se parte de las cosas que una persona quiere, pero no lo que quiere propiamente en sí mismo, sino al logro de una cosa distinta. Si supiéramos realmente lo que queremos, entonces sabríamos lo que tenemos que hacer y sabríamos en qué consiste la auténtica vida. Por tanto realmente lo que se quiere conocer es el “bien” o “el bien supremo”. Si se conociese se podría diferenciar las morales naturales y no naturales. Entiendo que las naturales son las que nos ayudan a alcanzar la verdad y lo que en el fondo queremos. Y no naturales las que no lo hace.
Respecto a si existe un deseo fundamental del ser humano en el que se puedan medir todos los deseos particulares y aspiraciones de una sociedad, podemos decir que lo que se quiere decir en el fondo es “estar agusto”, evitar el dolor y lograr el placer. Lo que contribuya a esto es bueno y lo que no, es malo. (Visión hedonista)
Esta fue la primera explicación para la razón de nuestra actividad pero no es suficiente, aunque si muestra un descubrimiento y es que antes de deber hacer algo, tenemos que desearlo, encontrar en una acción una satisfacción. Lo negativo del Hedonismo es que todo logro de un objetivo de la voluntad vaya unido a una satisfacción.
Epicuro introduce el estado de “autoalienación”, como que uno es desgraciado cuando no alcanza lo que desea. El bien supremo no está en las cosas ni en el hombre sino en el placer que con ellas encontramos. Esto produce una variante positiva y negativa, mientras una trata de lograr el máximo placer, la otra se ocupa de evitar el dolor. La primera es propia de las clases dominantes y la otra tiene un corte ascético. El logro del placer a largo plazo va unido al cuidado de la salud.
El grado de felicidad que se experimenta va unido a la esperanza. Los que alcanzan el placer por múltiples y variadazas necesidades no tienen más satisfacción que los que utilizan necesidades más modestas. Por esto para Epicuro es importante reducir los deseos. El hedonismo al centrar tanto en la consecución de un placer estorba a la felicidad.
Freud introduce el principio del placer y de realidad. La naturaleza no se acomoda a nosotros sino nosotros a la naturaleza, en el principio de realidad está el origen de la razón. En realidad el hombre no busca constantemente el placer porque le lleva a una realidad falsa, al margen de la verdadera. El dolor y el placer están mezclados. El dolor tiene un importante función, mostrarnos los peligros de la vida y estar al servicio de la autoconversación, que limita el apetito de placer.
Herbert Marcuse defendió la tesis del principio de realidad de Freud, pero vio que podría perder fuerza a la vista de una sociedad de la abundancia. Quien comprenda que lo que deseamos es esa realidad, y que la experiencia de esa realidad nos lleva a alcanzarnos a nosotros mismos, verá las cosas de otro modo; comprenderá que el bien tiene que ver con la experiencia de la realidad y de hacer justicia en ella.
Todo esto tiene que ver con la educación, porque el educador tiene la tarea de introducir al niño en la realidad que está frente a él y es independiente de él. La formación por parte de los padres de la primera realidad que se encuentra el niño, esa primera experiencia es lo más importante que la ecuación tiene que hacer.

ana gaisse dijo...

En el segundo capítulo de este libro, me gustaría hablar sobre la frase a la que hace referencia Freud, que creo que está muy unida a lo que nos referíamos en el capitulo anterior. Dice así “la naturaleza no se acomoda a nosotros, sino que somos nosotros los que nos tenemos que acomodar a ella”; esto nos deja una idea clara, que el hombre no puede hacer lo que quiere, siempre existirán una renuncias que debamos realizar para llegar a conseguir lo que nos proponemos, existen unos límites que la propia naturaleza establece y que no podemos sobrepasar. Es verdad, que el hombre puede hacer lo que quiere, si entendemos esta afirmación, en el sentido que al hombre no se le pone nada por delante si quiere llegar a conseguir una cosa, se esfuerza, lucha por lo que quiere y no se rinde para lograr ese objetivo, pero también teniendo presente los medios que utilizamos para llegar a conseguir ese fin, y sin olvidarnos que contra lo natural el hombre no puede luchar.

Damián dijo...

Me ha impresionado mucho una parte del capítulo 1, que nos quiere hacer ver si es moralmente bueno actuar como uno quiera. Creo que para profundizar en esta afirmación, debemos partir de la idea de que el ser humano es libre, pero nuestra libertad acaba donde empieza la de los demás. Creo que el hombre debe actuar en vista a lo que quiere, a sus fines, aunque para ello debamos tener presentes el apetito concupiscible (para no confundir el fin con el placer), y el irascible, como base de nuestros esfuerzos para llegar a ese fin que queremos. Durante el camino nos vamos a encontrar con ciertas dificultades, ya que a veces lo que queremos no coincide con lo que se puede hacer en ese momento, y haciendo buen uso de nuestra libertad, para respetar la de los demás tenemos que retrasarlo, pero siempre con vistas a ese fin.

Fátima Carrillo Ed. Infantil dijo...

Me parece importante destacar que Spaemann dice que el significado de la palabra "bueno", es lo que es bueno para alguien en un determinado sentido.
Lo que a algunos les puede parecer "bueno" a otros les puede parecer "malo" y, a veces a una persona la misma cosa le puede parecer bueno en determinadas circunstancias, pero malo en otras.

Las dos tesis del Relativismo moral son:
1) Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en la que vive.
2) Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana.

La primera tesis no sería racional ya que si todo hombre siguiera la moral dominante de la sociedad en la que vive haría lo que hace el resto de la sociedad, sin pensar si esta bien o esta mal y en el caso de que lo pensara y no le pareciera bien, no podría decir lo contrario, porque tiene que seguir la moral que predomina en la sociedad, no estaría actuando con libertad.

La segunda tesis tampoco es racional ya que si cada uno hiciera lo que quisiera en el momento que le apeteciera todo sería un caos, todos estaríamos haciendo lo que nos apetece sin pensar en los otros, actuando solo pensando en nosotros mismos.

Jennifer Fernandez 2º Ed. Infantil dijo...

Me ha llamado la atención en el primer capítulo las dos variantes del relativismo moral,que no resisten a un examen racional:
La primera tesis dice que todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive y la segunda tesis cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana.
La segunda tesis tiene 3 contraindicaciones: la primera es quien plantea la máxima quiere fijar al menos una norma universal válida.Se dice de una metanorma que no puede entrar en colisión con las normas de la moral. La segunda contraindicación es que no existe esa moral dominante. En esta sociedad concurren diferentes concepciones morales, el principio de atenerse a la moral dominante no nos enseña a favor de qué valores dominantes debemos optar.
Y por último la tercera contraindicación es que hay sociedades en las que el proceder de un hombre ha cambiado, tiene carácter de modelo, pero puede ocurrir que tengamos por válidas sus normas y no nos parezca necesario un cambio fundamental.
Esta tesis condena cualquier moral vigente como represión y exige que cada uno actúe como quiera y sea feliz a su manera.

Anónimo dijo...

Belén Carreño Echanove
2º de Ed. Primaria

Me gustaría comentar el capítulo segundo.

Lo primero que nos dice este capítulo, es que no se nos puede exigir hacer algo, sino que para hacerlo, debemos quererlo sin imposiciones. A la vez, “a quien nada quiere no se le puede plantear ninguna exigencia”.
Ahora bien, ¿por qué queremos algo? ¿Cuál es el fin que queremos conseguir? Según los griegos, lo que verdaderamente queremos es “el bien” o “bien supremo”, o en otras palabras, lo que queremos es lograr el placer y evitar el dolor: “sentirnos a gusto”.
Esta manera de pensar se denomina hedonismo. Fue la primera explicación de la razón de nuestra actividad. Es más el hedonismo afirma que ““Si tengo que hacer algo que es bueno en sí mismo, eso debe ser, en algún sentido, bueno para mí,…, y debo encontrar en él, de algún modo, una satisfacción; de lo contrario no lo podría querer en absoluto.”
Pero, si el hombre únicamente hace las cosas por un placer o una satisfacción evitando el dolor, entonces el único fin de nuestra actividad es esa satisfacción por lo que cabe pensar que esto no es completamente cierto. Es verdad, que nadie quiere sufrir pero que el fin de toda nuestra actividad sea el propio bien, nos convertiría en seres egoístas que únicamente pretenden conseguir su propio bienestar sin importarle nada ni nadie.

Epicuro dice: “…el hombre no se mueve en general por estados de placer, sino por múltiples cosas de la vida, importantes y poco importantes, buenas y malas.” Podemos distinguir dos variantes en este hedonismo:

Una positiva: trata sobre todo de lograr un máximo de placer.
Una negativa: se ocupa de evitar el dolor. Esta última va unida al cuidado de la salud: el logro del placer, a largo plazo, supone la salud.

Llegados a este punto, cabe mencionar que aunque el hombre quiera ante todo la satisfacción, a la par, le mueve también un impulso frente a posibles “amenazas”, esto es la autoconservación.

Freud, nos habla también de “el principio de placer y de realidad” poniendo como ejemplo a un niño. De este modo, Freud vio en el principio de realidad el origen de la razón. En la realidad, el dolor y el placer aparecen mezclados. El dolor, si no es excesivo, nos muestra los peligros de la vida y se pone al servicio de la autoconservación.

Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Belén Carreño Echanove
2º de Ed. Primaria

Me gustaría comentar el capítulo segundo.

Lo primero que nos dice este capítulo, es que no se nos puede exigir hacer algo, sino que para hacerlo, debemos quererlo sin imposiciones. A la vez, “a quien nada quiere no se le puede plantear ninguna exigencia”.
Ahora bien, ¿por qué queremos algo? ¿Cuál es el fin que queremos conseguir? Según los griegos, lo que verdaderamente queremos es “el bien” o “bien supremo”, o en otras palabras, lo que queremos es lograr el placer y evitar el dolor: “sentirnos a gusto”.
Esta manera de pensar se denomina hedonismo. Fue la primera explicación de la razón de nuestra actividad. Es más el hedonismo afirma que ““Si tengo que hacer algo que es bueno en sí mismo, eso debe ser, en algún sentido, bueno para mí,…, y debo encontrar en él, de algún modo, una satisfacción; de lo contrario no lo podría querer en absoluto.”
Pero, si el hombre únicamente hace las cosas por un placer o una satisfacción evitando el dolor, entonces el único fin de nuestra actividad es esa satisfacción por lo que cabe pensar que esto no es completamente cierto. Es verdad, que nadie quiere sufrir pero que el fin de toda nuestra actividad sea el propio bien, nos convertiría en seres egoístas que únicamente pretenden conseguir su propio bienestar sin importarle nada ni nadie.

Epicuro dice: “…el hombre no se mueve en general por estados de placer, sino por múltiples cosas de la vida, importantes y poco importantes, buenas y malas.” Podemos distinguir dos variantes en este hedonismo:

Una positiva: trata sobre todo de lograr un máximo de placer.
Una negativa: se ocupa de evitar el dolor. Esta última va unida al cuidado de la salud: el logro del placer, a largo plazo, supone la salud.

Llegados a este punto, cabe mencionar que aunque el hombre quiera ante todo la satisfacción, a la par, le mueve también un impulso frente a posibles “amenazas”, esto es la autoconservación.

Freud, nos habla también de “el principio de placer y de realidad” poniendo como ejemplo a un niño. De este modo, Freud vio en el principio de realidad el origen de la razón. En la realidad, el dolor y el placer aparecen mezclados. El dolor, si no es excesivo, nos muestra los peligros de la vida y se pone al servicio de la autoconservación.

Muchas gracias.

Clara Navarro Roldán dijo...

De estos dos capitulos he encontrado varias cosas que me han resultado muy interesantes.
En primer lugar quiero resaltar parte de una frase del primer capítulo: "cuando la palabra se toma en un sentido absoluto, las afirmaciones se hacen relativas". Entiendo que se hacen relativas según la forma de hacer y de pensar de cada cultura.¿Podemos decir entonces que algo es bueno en un sitio y malo en otro?. ¿Es todo relativo?. Creo que un poco mas adelante se aclara todo esto cuando se habla de "fisis" o naturaleza, ya que esta es común en todas las culturas. Desde ahí es desde donde debemos comenzar.
Respecto al segundo capítulo me han llamado la atención varias cosas:
En primer lugar como explica claramente que la busqueda del placer por el placer no nos lleva a la felicidad. Esto es propio del hedonismo.
En segundo término me ha parecido muy interesante la siguiente frase: " El hecho de que nuestra consevación esté siempre en juego incluso sabiendo del mortal desenlace final, por curioso que resulte, pone sentido a nuestra vida". Efectivamente si vivieramos eternamente perderiamos la ilusión por las cosas del día a día, todo sería siempre igual y muy aburrido. En este caso lo mas probable es que al final nuestra vida acabara siendo de carácter hedonista, ya que no tendriamos un sentido alguno hacia el que guiar nuestra vida.

Un saludo, gracias.

Begoña Rodriguez-Ferro Goenechea dijo...

Quería comentar una frase del capítulo 2 que me ha llamado mucho la atención: “Si uno se encuentra en un estado de apatía, de falta de voluntad, entonces cualquier deber cae en el vacío.” Esta frase es una utopía, ya que pienso que todo ser humano tiene un fin, busca algo. Por ejemplo, algo común a todo ser humano es la felicidad, ya que es una de las características con las que nace el ser humano.
Pero si hacemos realidad dicha utopía, nos damos cuenta de que el ser humano en ese caso, sería necesario que hiciera ciertas obligaciones como el resto de los ciudadanos, con el fin del buen funcionamiento de la sociedad. Por ejemplo: todo ciudadano perteneciente a un estado tiene que pagar los impuestos establecidos. En el caso de que un ciudadano, por ese estado de apatía no quisiera pagarlo, creo que se le debería obligar a hacerlo.

Paloma Barral Gilgado. 2º Leng. Extranjera dijo...

Buenas tardes,

"Bueno" muchas veces no significa lo que parece; algo bueno puede ser a la vez algo malo. También hay que tener en cuenta que lo que para una persona puede ser bueno para otra puede no serlo, esto es importante para tenerlo en cuenta.La definición de bueno es subjetiva, cada persona tiene su apreciación de lo que es bueno. También a veces, el exceso de lo bueno, se convierte en malo.

Gracias

Beatriz Palomino Alberruche dijo...

Me gusta la teoría de los hideonistas donde afirman que "el bien supremo no está en las cosas ni en el hombre, sino tan sólo en el placer que en ellos encontramos". Pienso que toda persona cuando quiere realizar una cosa lo desea por que sabe que cuando lo termine o lo cosiga sentirá un gran placer interior por haberlo hecho. El hombre se deja llevar por cosas de la vida, independientemente de el grado de importancia o sean buenas o malas; estas cosas son las que llevan al placer de la persona.

Beatriz Arrarte Vidal de la peña dijo...

“Yo hago lo que quiero”

“YO HAGO LO QUE QUIERO” es una frase muy utilizada en la actualidad, y relacionada de forma equivocada (siempre y cuando atribuyamos el significado moderno y actual) con la libertad. El problema de esta afirmación es que hace referencia a un “me apetece “lo hago ahora porque quiero y ME APETECE, pero sin ser conscientes que no somos libres, pues nuestros propios impulsos, caprichos… son los que estas dominando nuestro cuerpo.
Si “HAGO LO QUE QUIERO” lo entendemos como algo absoluto, como un conjunto de acciones libres para lograr el fin último, entonces estaremos comprendiendo el verdadero significado de la libertad. Por eso ante tal afirmación la pregunta ha de ser ¿Cuál es el fin de hacer lo que yo quiera? Todo ha de estar fundado en un querer propio, si no, no existiría razón para hacer propio ese deber.
Un concepto que debemos de tener bien claro es la Heterodeterminacion. La heterodeterminacion afirma que por nuestra situación educativa, familiar y social, tenemos unos impulsos morales que nos oprimen y condicionan nuestro pensar, evitándonos actuar libremente. “Quien tiene la fuerza puede hacer depender nuestros deseos del cumplimiento previo de los suyos”. Es cierta la existencia de estos impulsos, pero para ser críticos ante ellos tenemos la Ley Natural.
Una moral que nos entregue en manos de nuestros caprichos, no es natural, es más, nos limita nuestra libertad y demuestran una falta de conocimiento y autodominio.
Beatriz Arrarte.

JORGE NAVA 2º E. FÍSICA dijo...

Del primer capítulo destaco la idea de tolerancia. La idea de tolerancia debe tener ya una idea determinada de la dignidad del hombre.
La tolerancia supone aceptar tanto nuestros sueños, opiniones... como aceptar los de la demás gente. En muchas ocasiones es algo difícil de llevar si se oponen a los nuestros, pero deberíamos saber tolerar. Hay mucha gente que sabe tolerar hasta situaciones muy duras, y en mi opinión a parte de su forma de ser, es en gran parte por la educación que han recibido.

Del segundo capítulo me ha llamado la atención la pregunta de si existe un deseo fundamental del ser humano. y respecto a la respuesta hedonista me gusta pero también pienso que no es suficiente. Me quedo con las aportaciones de Epicuro, que introduce la amistad, y para mí eso es algo muy importante, no tanto como la propia familia, pero casi.

Alvaro Martin Juarez (2EF) dijo...

Buenas tardes,

Lo bueno y lo malo es muy relativo

Según el medico es bueno que el paciente se quede en cama un día mas, pero para el paciente puede que lo bueno a lo que se refiere el medico no lo sea para el ya que lo bueno para el paciente sería por ejemplo trabajar para acabar un proyecto …

Por lo cual lo bueno para uno puede ser malo para otro.

Lo que quiero decir con esto, y corregirme si no estáis de acuerdo, que “bueno” o “malo” no son dos palabras "solamente" opuestas sino que también se complementan.

También querría preguntar si creéis que ¿todo lo bueno es bueno y que si todo lo malo es malo? , es decir si en lo bueno hay puntos malos y si en lo malo hay puntos buenos.

Rocío Rodríguez González dijo...

Lo que más me ha llamado la atención en estos dos capítulos es la idea de hedonismo; en el capítulo dos divide el hedonismo en dos vertientes:
• una positiva, en la que el fin es lograr el placer;
• y la otra negativa, en la que el fin es evitar el dolor.
La primera vertiente es más propia de la gente que le gusta el lujo, que se preocupa sólo por sí misma y lo único que quieren es buscar el placer, ya que esperan de esta manera encontrar la felicidad. La segunda vertiente tiende más a evitar el dolor y el sufrimiento, y evitándolo se conseguiría la felicidad.

Rocío Rodríguez González
2º Educación Infantil

Tamara Cano (Primaria) dijo...

Mi comentario lo quiero realizar sobre el primer capitulo , ya que estoy de acuerdo con lo que nos dice sobre lo bueno y lo malo.

¿Es un concepto relativo o absoluto?
Es una pregunta de índole filosófica, lo bueno pese a ser un concepto absoluto, no está construido
sobre verdades universales,y es por lo tanto relativo a su vez.
Eso no es motivo para que se sigan buscando esas verdades universales.

Esta contrariedad es asi por varias razones:
- Lo bueno y lo malo en esencia se acogen a dos posibles tesis, una que recoge su significado acorde
al significado general que le da la sociedad. Otra que dice que cada uno haga lo que quiera,por lo que se individualiza más el concepto.

- Lo bueno según el punto de vista desde el que se analice,puede llevar a que un individuo consiga algo que quiere (porlo tanto bueno), pero eso que tanto ansía a la vez es perjudicial para la salud(por lo tanto malo).

Un ejemplo de esto puede ser; una persona puede querer suicidarse y para él posiblemente sea bueno o lo considere bueno para él, pero sin embargo, va en contra de la moral de la sociedad por lo que los demás lo verían como malo.

Diego E. López dijo...

Este nuevo libro comienza hablando del bien y el mal, que puede tener diferentes significados. Por ejemplo, lo bueno para alguien en un determinado sentido, hace que esa cosa pueda ser buena o mala para la misma persona. O también lo bueno para alguien según el punto de vista de esta.
El bien y el mal dependiendo de la sociedad, cultura, época... varia. Pienso que puede variar en cuanto al punto de vista de -es más malo esto que aquello, o al revés-.
Nosotros cuando obramos sabemos en el fondo que lo que estamos haciendo es una buena o mala acción. Porque por mucha cultura o educación que tengamos o hayamos nacido en un país u otro, pienso que nacemos sabiendo que es bueno o malo en cuanto a cuestiones principales como puede ser, el matar a alguien, mentir... , porque si hay algo común en todos los hombres es su naturaleza, y esta no es mala. Es decir, el ser humano de por si no mataría si no fuera influido por una cultura, sociedad, vivencias personales...


Diego López Pacho 2ºM. Primaria

Carmen Santos-RUIZ dijo...

Comenzaré haciendo una breve conclusión y lo que me ha sugerido el capítulo uno y dos del libro Ética: Cuestiones fundamentales .
Nos referimos a hedonismo , cuando logramos el placer para rechazar el dolor. En la sociedad, el hombre , muchas veces, tiende al hedonismo, pero entendiendo esto como forma de vivir, no es suficiente para obtener felicidad, porque el hedonismo esclaviza y el placer ha sido buscado en ese caso como un fin primario. Por tanto, es importante el buen uso de la libertad. Decía Franz Grillparzer ”Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo”. La libertad, es una de las condiciones de la felicidad, así que es importante formar bien a la persona para que haga buen uso de ello. Spaemann escribe ,” todo tiene que fundarse en un querer previo” Debemos saber qué queremos y a dónde queremos llegar ;de esta forma, podremos usar la libertad como un medio para alcanzar la felicidad.me ha llamado mucho la atención, los puntos de vista del bien y del mal de Spaemann, pero he llegado a la conclusión que lo importante es tolera, que lleva consigo el respeto.

un saludo!

Azucena Mayo dijo...

Lo que más me ha llamado la atención es el apartado 1: Ética filosófica o ¿son relativos el bien y el mal?.
De este punto quería recoger el tema de si son precisamente las diferencias culturales las que nos obligan a preguntarnos por la existencia de un criterio o medida para juzgar. Y de cómo se niega toda validez universal a cualquier contenido moral. Al negar estos contenidos la sociedad se basa en que cada una de las personas debe adecuarse a un comportamiento establecido por la mayoria, o que cada uno deberia seguir su propio capricho. Estas dos bases son erróneas, ya que si una mayoría dictara una ley que no fuersa moral significaria que tendriamos que verla como buena, aunque no sea asi. Por esto aunque se trate de diferentes culturas y cada una tenga sus reglas no quiere decir que estas sean correctas, es decir, que fueran morales. Todo viene dado por la moral humana, no por lo que diga o dicten otras personas.

ana jimenez paez dijo...

Del primer capítulo me gustaría comentar las dos tésis del relativismo moral. La primera tesis dice: Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive. La segunda: Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana. Ninguna de las dos resiste un examen racional. Claramente como explica el autor ninguna de las dos se debe seguir. A simple vista en la primera podemos ver que somos más esclavos, menos libres, porque estamos sujetos a las normas que rige nuestra sociedad pero también es una manera de controlar en cierto modo a las personas y establecer un orden porque si nos dejamos llevar por la segunda tésis en la que “cada uno hace lo que le venga en gana” sería imposible llevar el control de nosotros mismos y consecuentemente de un grupo (sociedad) de personas. Muchas veces tener límites o normas hasta las que llegar nos hace controlarnos y no perder el control en nosotros mismos. Es cierto que nosotros somos totalmente libres, pero este totalmente hay que matizarlo puesto que sabemos que tener en cuenta unos valores.
Por último también me gustaría añadir que para seguir los principios de una sociedad debemos estar de acuerdos con ellos, es decir deben seguir nuestros valores ya que hay numerosas sociedades hoy en dia que aprueban leyes y obligan a cumplirlas como por ejemplo la cadena perpetua.
Del segundo capítulo me gustaría comentar una de las variantes del hedonísmo, concretamente la variable que habla de evitar el dolor. Actualmente esta variable está muy presente en nosotros porque no somos conscientes que “de vez en cuando” es conveniente “sufrir”. No todo puede ser placer en nuestra vida, a pesar de que no es posible puesto que el sufrimiento y el dolor forma parte de ésta, me arriesgo a decir que sin el sufrimiento no seriamos del todo felices, ya que de algún modo nos ayuda a ser mejores y a aprender muchas cosas que de otra manera no hubieramos llegado a aprender o a entender. Aunque muchas veces cuando suframos no entendamos el sentido de ese sufrimiento no es bueno evitarlo, cerrar los ojos y no seguir adelante ya que en el momento adecuado puede hacernos mucho bien.

Marta Varón 2EI dijo...

1. Ética filosofía o ¿son relativos el bien y el mal?
L a palabra –bueno- puede ser buena en un sentido, y en otra circunstancia pueda resultar buena o mala para la misma persona. También puede ser que la misma cosa sea bueno para uno y malo para otro. El bien y el mal no es algo puramente relativo, depende de la situación.
También depende mucho de la cultura, de lo que nosotros creemos que es bueno.
Pero claro todos tenemos unos principios morales en cuanto llega el uso de razón tiendes a descubrir lo que está bien o lo que está mal, después te formas en torno a lo que recibes. Todos juzgamos casi automáticamente cosas buenas o malas porque nos parece que hay un bien y un mal.
Hay cosas que nos impiden hacer el bien como la envidia la soberbia.

Pía Fdez. dijo...

Las verdades pueden ser relativas o absolutas, dependiendo de la persona. Pero si existe algo que tenemos todos los seres humanos como punto de unión es que ´´el hombre busca la felicidad´´, y para ello necesita encontrar una Verdad, su Verdad. Esta sería la primera idea básica intuitiva. Existen personas que no llegan a encontrar la felicidad y esto se da debido al hedonismo. La auténtica felicidad es amar, ya que le amor produce felicidad. Si no sabemos amar no podemos ser felices. Debemos tener claro que el primer fundamento consiste en el amor de Dios ya que es el punto de partida moral. Es importante saber que todas las personas somos dignas del amor de Dios porque son hijas de Dios y por eso tienen una dignidad común. Todos los hombres buscamos la Verdad y por tanto lo que tiene una consistencia como bueno, agradable, este hecho me lleva al conocimiento de la Verdad. Cuando nos preguntamos si existe una verdad tenemos varios puntos que abracar, ya que el relativismo afirma que no existe ninguna verdad absoluta, pero de esta manera ya se están contradiciendo ellos mismos ya que están proponiendo una Verdad , su Verdad. Mientras que la moral tradicional nos certifica que existe una Verdad absoluta que no es fácil de encontrar pero está presente. El relativismo proporciona ´´dudas´´ y el hombre realmente debido a su inteligencia y voluntad, sus razonamientos y su constante juicio necesita certezas. Todos juzgamos casi automáticamente, por las cosas que nos parecen buenas y malas, por lo tanto sabemos que existe un bien y un mal. Esto demuestra que buscamos la Verdad. Otro punto de unión entre los seres humanos es que todos pertenecemos a la misma naturaleza. Las diferencias son llamativas porque las coincidencias, lo común son evidentes. El relativismo que cada uno haga lo que quiera, esto genera dos cuestiones, por una parte aparentemente hay libertad pero realmente no hay libertad ya que estás ciñéndote a ser esclavo de lo que te apetece, y no eres capaz de buscar tu propia libertad, es decir debes hacer lo que quieras siendo libre, debes ser capaz de elegir. En resumen los relativistas indagan en que debo hacer lo que ´´me apetece´´, mientras que desde el punto de vista moral se centran en que ´´para encontrar el sentido a mi vida debo de hacer lo que pienso que es correcto que tengo que hacer´´. Esta acción te ayuda a crecer en tu Verdad y a su vez, te proporciona libertad. Lo que sucede en el relativismo es que no tienen una Verdad, y por lo tanto, no tienen las ideas claras, no hacen el bien absoluto sino parcial. Por último ,la ley natural nos dice que la Verdad está muy presente en cada persona, que se va formando y proviene de fuera, todos tenemos unos principios morales y a esto le llamamos hetero -determinación interiorizada.

Paula Capilla dijo...

2º Magisterio Infantil





Capítulo 1 y 2:

El relativismo es un error que no nos permite alcanzar la felicidad. El ser humano busca, por encima de todo, la felicidad. Esto es algo común en todas las culturas y el todas las épocas.
El relativismo defiende que no existe una verdad absoluta, pero se equivoca ya que aunque no sea fácil de encontrar, existe.
El relativismo genera dudas, y el hombre necesita certezas.
Hay verdades relativas y verdades absolutas, nosotros como hombres debemos aspirar a ese bien absoluto que nos dará la felicidad. Una vez hayamos marcado nuestro objetivo, podremos hacer lo necesario para conseguirlo. Pero para eso es imprescindible saber lo que queremos de verdad, darle un fin a nuestra vida.

El hedonismo es la búsqueda del placer (como algo bueno) y evitar el dolor (como algo malo). Hay personas que consideran que el bien será lo que nos haga sentirnos a gusto, y el mal es todo aquello que nos hacer daño. Sin embargo, siguiendo está teoría no alcanzaremos la felicidad, ya que tarde o temprano las cosas caen por su propio peso. Si para conseguir el objetivo de mi vida, debo hacer cosas que no me gustan, y no las hago por ello, no lograré mi fin y no seré feliz.
El hedonismo si lo analizamos detenidamente, se basa, entre otras cosas, en la autoconservación. Las conservación pone sentido a nuestra vida, si así fuera ¿qué valor tendría el momento? Ese momento tiene valor porque es irrepetible, efímero. En una vida sin fin, nada sería valioso.
Como bien dice el texto “ ni la autoconservación, ni el placer son el verdadero sentido de la vida, ni los queremos a cualquier precio”

Un saludo.

Raquel Pérez Sánchez dijo...

Robert Spaeman empieza el capitulo uno citando una serie de ejemplos a través de los cuales explica que todos son una serie de consejos donde la palabra “bueno” significa: “bueno para alguien en un determinado sentido” y que puede resultar que la misma cosa sea buena o mala para la misma persona dependiendo de diversos aspectos; o bien puede ser buena para uno y mala para otro.
Por otra parte también usamos la palabra bueno en un sentido absoluto donde surgen cuestiones. Una verdad pertenece a las ideas fundamentales de la filosofía de todos los tiempos y a la hora de su solución ambas cuestiones no son independientes.
Cuando la palabra bueno la tomamos en sentido absoluto las afirmaciones se hacen relativas, dependientes del ámbito cultural, de la época, del estrato social y del carácter de los que usan esas palabras. La búsqueda de una medida universalmente válida, de una vida buena o mala, del buen o mal comportamiento, surge de la diversidad de los sistemas morales lo que hace que esa diversidad no constituya un argumento contra dicha búsqueda.
Las leyes morales generales que pertenecen al hombre son algo trivial y sus consecuencias útiles para el género humano. El fundamento para nuestra valoración es que la moralidad no se define así. Las diferencias culturales nos hacen preguntarnos por una medida para juzgar. Así pus surgieron dos tesis variantes del relativismo moral: 1) Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive; 2) Cada uno debe vivir de acuerdo con la moral dominante en la sociedad en que vive.

Raquel Pérez Sánchez.
2º Magisterio Ed. Infantil

Raquel Parreño dijo...

Aquí dejo un resumen del primer capítulo:
La pregunta por la significación de los términos bien y mal, bueno y malo, pertenece a las cuestiones más antiguas de la filosofía y además, pertenece a varias disciplinas como medicina, psicología, financiero,… Ya que puede ocurrir que la misma cosa resulte, bajo diversos aspectos, buena o mala para la misma persona. O que la misma cosa sea buena para uno y mala para otro.
La palabra “bueno” la usamos en un sentido absoluto, sin añadir un “para”. Cuando se toma en un sentido absoluto, entonces las afirmaciones se hacen relativas, dependientes del ámbito cultural, de la época, … de los que usan esas palabras. Que los sistemas normativos son en gran medida dependientes de la cultura, es una eterna objeción a la discusión racional sobre el significado absoluto de la palabra “bueno”. Esta reflexión racional comenzó en el s. V a.C, cuando los griegos contaban cosas fantásticas de las costumbres de los pueblos vecinos pero las encontraban absurdas, por lo que comenzaron a buscar unas medidas o reglas (“fisis”) con las que medir las maneras de vivir. Por tanto, la búsqueda de una medida, universalmente válida, de una vida buena o mala, brota de la diversidad de los sistemas morales. Ahora bien, ¿Qué es lo que mueve a aceptar que las palabras bueno y malo tienen no sólo un sentido absoluto, sino un significado universalmente válido? Se trata de un conocimiento que todos poseemos y que juzgamos dependiendo de la sociedad y de las ideas morales.
Estamos sometidos a un error de óptica. Las diferencias nos llaman más la atención porque las coincidencias son evidentes. Pero son precisamente las diferencias culturales las que nos obligan a preguntarnos por la existencia de un criterio o medida para juzgar.¿ Existe esa medida?. Nos acercamos a una respuesta más definitiva a la cuestión, examinando los dos puntos de vista extremos: 1) Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive (autoritaria). Esta máxima incurre en tres contradicciones:
-1ª contradicción: “Quien plantea la máxima quiere fijar al menos una norma universalmente válida, justamente aquella que dice que debe seguirse” -> No es posible afirmar que todo hombre debe seguir la norma dominante en su entorno, si yo sigo esa norma, debo entonces intentar disuadir a otros hombres de que vivan de acuerdo con su moral. No se puede vivir de acuerdo con la máxima propuesta.
-2ª contradicción: “No existe en absoluto esa moral dominante”-> En nuestra sociedad pluralista concurren distintas concepciones morales.
-3ª contradicción:” Hay sociedades en las que el proceder de un fundador, profeta, reformador o revolucionario de un hombre no se acomoda a la moral de su tiempo”
2) Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana (anarquista o individualista).Según esto, pertenece al código penal hacer que las acciones contra el bien común sean oprimidas. Cada uno debe actuar como quiera, como le gusta. Aquí entraríamos a nombrar los impulsos más interiores y naturales del hombre, los “impulsos morales” que son considerados una especie de heterodeterminación.
Ser hombre no es tan sencillo como ser animal, no se vive espontáneamente. Debemos dirigir nuestra vida hacia lo que se quiere. Pero debo saber que no existen solo mis gustos, sino también están los de los demás. Así pues, para que resulte obvia la idea de la tolerancia se debe tener una idea de la dignidad del hombre. Por lo demás, el exigir tolerancia no basta en absoluto para resolver los deseos propios y los ajenos, muchos son irreconciliables. Tan solo es posible si existe algo común, como la verdad. Si cada cual tuviera su propia verdad no habría disputas. La disputa sobre el mal y el bien demuestra que la ética es campo de litigios, que determinados comportamientos son mejores que otros en absoluto, no en relación con normas culturales.

maria perez martin dijo...

En el segundo capítulo, dentro de como se entienden los deberes o exigencias, hay un aspecto muy importante que no se debe olvidar y es la propia voluntad. Esto es, todo deber no tiene razón propia de hacerse sin un previo querer, sin un fin de la propia tendencia que oriente a la voluntad. Añadiendo el hecho de la existencia de una satisfacción en el fin que se busca. Y esto se desarrolla como un los principios en los que se fundamenta el hedonismo. Para finalizar, en ese hedonismo, el grado de felicidad que se recibe es proporcional al grado de esperanza del propio ser , siendo nulo el resultado de no haber esperanza alguna. En tal caso, se anularia el esta de satisfacción y como he mencionado al principio el deber no tendría razón de realizarse.

Ainara Sanz dijo...

En estos dos primeros capítulos, el autor se centra en la diferencia entre lo bueno y lo malo. Muchas culturas toman por bueno cosas que otros ven como malo, por ejemplo, el tema del aborto. ¿Pero como se sabe que es lo que realmente está bien y que no? En eso se centra el primer capítulo, en que tiene que haber un criterio para juzgar esas diferencias, es decir, hay que buscar una medida que sea válida universalmente, que nos pueda servir y a todos y a través de la cual podamos guiarnos a la hora de actuar.
Una de las posturas que habla sobre el bien, es el relativismo moral, que posee dos tesis:
1º Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive
2º Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana.
Sin embargo, ninguna de estas dos tesis es correcta y ya que no ayudan al hombre a encontrar el camino adecuado. Si nos centramos en la segunda tesis: “Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana”, nos está diciendo que cada uno debe actuar como le guste, haciendo lo que más le apetezca y eso como se ve en el segundo capítulo no es lo correcto, puesto que si el hombre actuase según sus caprichos, lo haría dejándose llevar por aquello que más le gusta, evitando todo aquello que pueda producirle dolor o daño y acercándose a aquello que sea más placentero. Esto es lo que se denomina hedonismo, sin embargo, el hedonismo dificulta que el hombre se encuentre con la verdadera felicidad, ya se centra exclusivamente en el propio placer.
Otro de los puntos que me gustaría destacar del segundo capítulo, es la frase que dice: “La naturaleza no se acomoda a nosotros, somos nosotros los que nos acomodamos a ella”, es decir, que debemos renunciar a una parte de nuestros deseos ya que si no acabaremos siendo esclavos de estos, pero ello no quiere decir que renunciemos a todos, ya que en el hombre tienen que haber un equilibrio entre placer y dolor, aparecen mezclados.
Por tanto, el hombre debe aprender a vivir rectamente, sin dejarse guiar por aquello que más le gusta, para no alejarse de la verdadera felicidad
Ainara Sanz(2º Lengua Extranjera)

PALOMA 2EI dijo...

Buenas tardes

Por motivos familiares apenas me puedo detener a escribir...

Quiero resaltar una idea del capítulo I, pues le he dado alguna que otra vuelta durante estas fiestas. (Han ingresado a mi abuelo y él no paraba de repetir: "qué sabrá el médico lo que es bueno para mí")

Debemos prestar atención al modo cómo se emplea la palabra bueno en el contexto. El médico dice: "es bueno que ud. se quede un día más en la cama". Al usar la palabra bueno deberíamos añadir dos cosas; debería decir: "es bueno para ud. y añadir: "es bueno para ud. en el caso de que lo que quiera ante todo sea ponerse bueno.
La palabra "bueno" significa tanto como: "bueno para alguien en un determinado sentido", y entonces puede ocurrir que la misma cosa resulte, bajo diversos aspectos, buena o mala para la misma persona. Puede ser también que la misma cosa sea buena para uno y mala para otro.


Siento la brevedad. Muy buenos capítulos y muchas cosas que reflexionar y pensar...


Paloma Moreno Cuadrado
2º Ed. Infantil

Patricia Rodríguez Fdez dijo...

El significado de lo bueno o malo para el hombre es absoluto, no relativo, aunque a veces ciertas cuestiones tengan connotaciones culturales. Pero como dice Spaemann tiene que existir una norma o definición superior, libre de toda discusión social, que mida y sirva de guía del comportamiento humano. De ello depende nuestra convivencia, creo yo. Si existe una verdad universal debe existir una ética universal. Aunque como comenta el autor, dentro de un contexto siempre “lo bueno para alguien en un determinado sentido”. Los derechos humanos no son objeto de discusión, son universalmente buenos para todos, aunque no se cumplan por igual en todas partes del mundo. Me parece interesantísima la afirmación que ya hicieron los primeros filósofos, que el hombre solo es libre cuando hace lo que le es natural. Lo verdaderamente complicado de definir es esa naturaleza. Y creo que debido a la complejidad de esta cuestión mucha gente no se para a reflexionar sobre ella. Y como explica el filósofo alemán, o bien siguen la moral predominante en su sociedad, o por el contrario una anarquía moral total. Spaemann resuelve el problema sumándose a los antiguos, es necesario que haya una jerarquía, guiada por las máximas de felicidad y libertad. Es por esto que el relativismo parece una medida cómoda para evitar enfrentamientos, pero es que si no hay una norma superior, común, a los deseos o gustos individuales, el vivir en paz y armonía se hace difícil. Como se recoge al final del primer capítulo, racionalmente nosotros sabemos que hay comportamiento que son mejores que otros, en absoluto, no para alguien en concreto. ¿Entonces qué es el bien? Lo que en verdad y en el fondo queremos, porque nadie actúa porque si, siempre hay una motivación. Si esto se tiene claro la vida cobra más sentido. Es por este razonamiento que dice Spaemann que hay dos tipos de morales, la natural, que ayuda al hombre a alcanzar lo que quiere de verdad; y las no naturales, que lo dificultan. ¿Y qué es aquello que de verdad queremos los hombres? A priori hedonismo, evitar el dolor y obtener placer. A mi entender, como para el autor, es una concepción un poco simplista de la persona, aunque es un principio verdadero, no es el criterio último de la moral, no debe serlo. El problema es que el hedonismo choca con los principios de la supervivencia (el dolor es necesario porque avisa de los peligros) y el de realidad (preferimos vivir apegados a la realidad de ahora, que eternamente aunque sea de un modo placentero irreal) Lo bueno y válido depende entonces de la confianza que uno tiene de estar viviendo de modo real, en concordancia con lo que le es natural, evitando el dolor en lo posible, pero no buscando el placer a toda costa.

Reyes Cruz Marqués dijo...

En el primer capítulo habla nos de los dos significados que le podemos dar a la palabra bueno, esa parte del capítulo no la he entendido mucho. Lo he estado pensado e intentando poner un ejemplo en relación con los dos, no lo he conseguido. Entiendo los dos significados separados, pero juntos no y pensando sobre esto se me ha ocurrido preguntar ¿si el significado es absoluto no puede ser bueno o malo para mí?, por eso creo que los dos significados no se pueden complementar.
También nos habla de dos tesis que dicen así:
1.Tesis: “cada uno debe vivir de acuerdo con la moral dominante en la sociedad en la que vive”.
•Si se intenta que todos vivamos desacuerdo a la misma moral, hay que negar la propia moral de cada uno y en una sociedad es muy difícil que todo el mundo piense igual, aunque te esfuerces en hacerlo.
2.“condena cualquier moral vigente como represión, juzgando y exige que cada uno actué como quiera y sea feliz a su manera”.
•Si cada uno piensa y actúa como quiere, y el hombre cree que hace lo natural como hombre y cada uno piensa así llegaríamos a la conclusión de que tiene que haber algo objetivamente natural que rija un poco el hacer de cada hombre.
Una cuestión que me ha surgido leyendo este capítulo es: “antes de tener que deber de hacer algo, debemos desearlo”. Hay ocasiones en que se debe hacer algo aunque no se quiera pero al final de hacerlo te bien la satisfacción de que lo has hecho lo que debías y bien, o que lo haces porque estás coaccionado.

Santiago Perdiguero dijo...

¡Hola a todos!

Interesante el capítulo 1 en el que Spaemann nos hace ver que el bien no es algo relativo sino absoluto y que no podemos creer que lo bueno depende de las culturas, épocas, sociedades...Y es normal, nadie conoce culturas donde se vea bien por ejemplo mentir.

En cuanto al capítulo 2 me han resultado interesantes los experimentos mencionados como el del hombre drogado que a través de unos hilos en el cerebro está siempre eufórico. Es algo parecido a cuando uno está colocado con alguna droga. En el fondo esta persona no es ella misma sino otra, está al margen de la realidad y por eso nadie aceptaría estar así para siempre. Igual ocurriría si pudiésemos vivir infinitamente, nada nos llenaría.

Saludos.

Itziar Unda Velasco dijo...

Hola a todos.
Antes de todo deciros que voy a comentar los dos capítulos a la vez, es decir mezclaré cosas de uno y de otro , puesto que hay cosas en común y cosas que completan planteamientos anteriores.

En estos capítulos se empieza hablando de las ideas de "bueno" y "malo".
Cuando hablamos de este tema podemos diferenciar dos aspectos, hablar de una misma cosa que es buena para una persona y mala para otra o una cosa que en sí misma es mala y buena a la vez para esa persona, por ejemplo, comerse un trozo de tarta es bueno si se tiene hambre y te gusta la tarta, pero a la vez malo porque te engorda, y a la vez comer ese trozo de tarta y engordar puede ser bueno para una persona que necesita engordar y malo para una que no lo necesita.
Por eso es necesario que el hombre sepa lo que es bueno realmente para él y dentro de esos bienes, cuál prevalece.

Para saber esto debemos averiguar LA VERDAD. Una verdad, es verdad a lo largo del tiempo. En base a la experiencia sabemos que esa verdad es cierta, por ejemplo que con la cuchara se come mejor la sopa que con el tenedor.
Pero hay verdades que permanecen en el tiempo y a la vez se contradicen, estas podrian ser las verdades de las diferentes religiones. Por ello es importante especificar que se habla de verdades absolutas.

En el texto se hace una afirmación con la que no estoy de acuerdo, "los problemas éticos no tienen sentido porque no se les puede dar respuesta". No estoy de acuerdo, porque aun cayendo en el relativismo, puede haber problemas éticos a los cuales yo haya encontrado una respuesta convincente para mi, aunque esta no sea del agrado de los demás.
Otra cosa que no comprendo es los diferentes significados que se les da a "bueno" y "malo", es decir, cuál es el significado absoluto y cuál el universal.

Otra afirmación que se dice es que una norma que produce daños no es razonable para el hombre, estoo me confirma que por muchas que sean las causalidades, el aborto no es razonable.
Y otro aspecto que me ha llamdao la atención es el de que el hombre debe seguir a la sociedad y a la mayoria o a sus caprichos, ¿no existe un intermedio?.
Muchas gracias

Raquel Ruiz Cuadrado dijo...

“Toda disputa teórica subyace la idea de la existencia de una verdad común; si cada cual tuviera su propia verdad no habría disputas” esta afirmación demuestra la inconsistencia del relativismo ético. Nunca un conflicto se resuelve por una reflexión racional, siempre finalmente el más fuerte impone su voluntad sobre el otro.
El bien y el mal son cuestiones antiguas de la filosofía que acompañan al hombre durante todo el desarrollo del pensamiento filosófico por tanto no puede ser un planteamiento puramente relativista.