viernes, 29 de abril de 2011

Capítulos 3 y 4

Después de haber argumentado que en ocasiones el término BUENO tiene carácter "no relativo", sino absoluto -no decimos bueno para... sino bueno absolutamente-, y que el hedonismo es insostenible con coherencia, el siguiente capítulo arranca con una pregunta clave: ¿qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? Después de aproximarnos a los primeros intentos de respuesta, concluimos que "lo que deseamos es justamente la realidad".
Partiendo también del hedonismo -ya se ve que da para mucho- es posible caer en al cuenta de que hay una "jerarquía" de "placeres"; también es patente que existe una "jerarquía" en el preferir.
Creo que las dos palabras clave son, precisamente esas: preferir -percepción del valor de la realidad- y jerarquía -condición de posibilidad del acto de elejir y de dialogar.
El cuarto capítulo se inicia de modo "provocativo": "hablar de valoraciones de la realidad es un problema".
1. Porque dificulta el diálogo
2. Porque es dogmático
3. Porque, al fin y al cabo, es una cuestión de palabras.
Cada una de estas objeciones tiene argumentos que conducen a considerar que sólo si hablamos de "valoraciones de la realidad", podemos hablar, podemos aprender, podemos significar. Al fin y al cabo, buscamos "hacer justicia a la realidad"... ahora bien, la realidad primaria a la que debemos hacer justicia es "la realidad de los demás hombres". Pues bien: llamamos justicia a la disposición a someter nuestras actuaciones a esa norma: la realidad de los demás hombres.
Interesante, ¿no?

Entiendo que el resto del capítulo intenta sacar a la luz cómo se ha intentado "hacer justicia" y qué objeciones pueden hacerse a cada uno de los intentos. Como siempre, con afán de dar un paso más en la dilucidación de "qué es lo que realmente queremos", "qué es lo bueno".

Un cordial saludo

60 comentarios:

Paula Capilla dijo...

2º Magisterio Infantil.

Capítulo 3:
El hombre lo que verdaderamente desea es que la felicidad se apoye en la realidad. Sin embargo, el principio de placer es justamente en esa realidad en donde encuentra su límite.
Llamamos valores al contenido de los sentimientos apuntados, el contenido valioso de la realidad queda patente en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza.
El captar un valor tiene la particularidad de que no es posible captar aisladamente uno de ellos; sino sólo en los actos del preferir.
Existe una jerarquía objetiva que se revela a quien comprende de alguna manera determinados valores.
La formación de estos valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para captar lo importante, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
Existen dos características que son obstáculos para los valores: la apatía y la ceguera de la pasión, no capta en su verdad la jerarquía de valores.

Capítulo 4:
Existen tres objeciones sobre la importancia que el sentido de los valores tiene para el éxito de una vida:
1º- Los valores no contribuyen ni a superar conflictos ni a lograr un acuerdo.
Respuesta: No se puede juzgar una ética basándose en la superación de los conflictos. Los valores pueden crear conflictos, pero también son necesarios para su superación.

2º- Hablar de valores tiene algo de dogmático. Un discurso responsable y científico debe ser hipotético, las hipótesis debemos contrastarlas con la experiencia.
Respuesta: Aprender de la experiencia, quiere decir que hay una manera de actuar más apropiada que otra para alcanzar un fin.

3º- Se trata de una cuestión de lenguaje, tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él.
El lenguaje nos da acceso a las cualidades. Los lenguajes diferenciados en relación con las diversas cualidades, posibilitan una experiencia diferenciada de esas cualidades.

ana gaisse dijo...

En el capítulo tercero del libro, comienza planteándonos una sencilla pregunta, ¿qué es lo que realmente queremos?, a lo que solemos responder. El placer, el bienestar. Pero no nos podemos quedar solamente en eso, el hombre necesita de algo más: la felicidad! pero no una felicidad basada en el placer como algo subjetivo, sino más bien, en una felicidad que se apoya en la realidad.
Una felicidad real, que no tiene que ser siempre placentera, sino que también puede llevar consigo un gran dolor, como se puede experimentar, en el caso de las personas que somos católicas, con la muerte de un ser querido. Esto supone, y no podemos negarlo, una profunda tristeza y un gran dolor, pero a su vez también nos supone una gran alegría, ya que sabemos que esa persona llega a conseguir la felicidad plena.
Otro de los puntos que me ha llamado la atención, es en el momento en el que el autor afirma que, las personas que convierten el placer y el bienestar subjetivo en el tema fundamental de su vida y el fin de su actividad, no llegan a experimentar en absoluto el bien más profundo: el gozo; mientras que las personas que manifiestan el contenido valioso de la realidad y tengan la disposición de prescindir de sí mismos, podrán así experimentar el gozo de algo; queriendo decir con esto, que las personas que en la vida se dedican a lo suyo, a su bienestar, a pasárselo bien, sin tener en cuenta a los demás, no podrán llegar a conseguir esa felicidad plena; ya que la felicidad plena, desde mi punto de vista se consigue dando a los demás sin esperar nada a cambio.
En el capítulo cuarto, se nos plantean tres objeciones diferentes sobre el sentido que los valores tienen para el éxito de la vida. En primer lugar se afirma que la evidencia de los valores no contribuyen a superar los conflictos, sino que más bien lo facilita o lo promueve. A lo que responde que los valores pueden crear o no conflictos pero que también suponen necesarios para superarlos. En segundo lugar se nos habla de los valores como algo dogmático, como algo hipotético; a lo que se responde que si no se revela la importancia de algo, ése valor no se puede conocer. Y por último, se nos habla de una cuestión del lenguaje, del vocabulario que utilizamos, pero que tampoco se podría considerar como una objeción propiamente dicha.
Posteriormente se hace referencia en gran medida a la justicia, entendiendo que si una persona vivir rectamente, es objetiva con sus interese y los forma mediante el contenido valioso de la realidad, vive justamente, hace justicia a la realidad. La justicia es una virtud, una actitud del hombre, y por tanto es el propio hombre quien decide vivir de tal manera, vivir de forma justa o no.

Ana Sanchez 2º magisterio primaria dijo...

Comentaré el capítulo III formación o el propio interés y sentido de los valores: Este capítulo nos habla del placer y el bienestar, como se entiende según Freud y Sócrates etc. Estoy muy de acuerdo con la afirmación ``quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad no experimentará el gozo´´. Y si estoy de acuerdo en su contra idea de que si experimentará quien esté dispuesto a prescindir de sí para gozar de algo y con algo. Es decir, que tienes que dejar a un lado lo que tú percibes de algo o la crítica que tienes sobre ello para experimentar y dejarte sorprender por ello, descubrir su fondo, sus posibilidades, por ejemplo la música hay que saber escucharla, o contemplar la naturaleza hay que ir más allá de lo que aparentemente se ve siempre y cuando eso que experimentamos sea sano, no haga daño a nadie y sea bueno para nosotros.
Otra idea fundamental es la de enseñar a los hombres a tener intereses, a formar intereses a defenderlos una vez los tengan claro. Yo creo que el peor enemigo del hombre es la ignorancia, el no conocer las cosas, por que circula por el mundo sin argumentos, sin conocer y, por lo tanto, sin poder opinar, ni defender las cosas ni tener juicios claros y convincentes de la vida. Sin saber no tienes derecho a juzgar algo , por ejemplo, no puedes apreciar si un cuadro es arte o no si no sabes qué es el arte o cuáles son los parámetros que definen el arte o no puedes decir una persona habla bien un idioma sino conoces el idioma. Para formar intereses es necesario conocer el mundo, las cosas que ocurren , las posibilidades que ofrece, lo que tenemos lo que todavía no tenemos, etc. porque no puedes dejar que el mundo te absorba y no seas capaz de introducirte en la sociedad como ciudadano que aporta a su comunidad sino que debes ser tu quien va por delante introduciéndote en nuevos retos, nuevos descubrimientos, soluciones, de manera que vas realizándote y haciéndote más persona por qué aspiras a alcanzar todo lo que tu persona está preparada para llegar.
La necesidad de la formación del sentido de los valores, saber qué es más importante y que menos, a que le tengo que dar más importancia y a qué menos.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente querer poder. Yo a esto añadiría que no sólo es sentir armonía consigo mismo sino también con los demás, a además yo considero que ser feliz es hacer en cada momento lo que debo hacer y querer hacerlo, amar lo que hago porque si no se produce una contradicción que nos impide progresar.
Es buena la idea de que ``el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama una acción valiosa´´. De ahí la expresión todo lo que vale la pena cuesta, a ti no te apetece levantarte pronto para estudiar y sacar una buena nota en un examen pero sabes que la acción es valiosa porque el fruto es bueno o no te apetece cuidar a unos niños enfermos en un hospital pero la acción es valiosísima porque esos niños serán felices durante el rato que tú estés. Esto conduce a la otra idea de que el carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, los más altos, de mayor gozo requieren mayor disciplina, trabajo atención.
Por último la idea de que ayudar a los demás por compasión no es un valor porque termina gastándose y además la intención es la pena que te da alguien no el querer ayudar por generosidad. Y el tema de la pasión, ``nos descubre valores pero no jerarquía’’, el estar a expensas de la pasión es un fracaso porque es algo incontrolable que va y viene, tiene que haber una razón de fondo que nos hacer obrar, no la pasión que en cualquier momento puede abandonarnos y que perdamos la orientación de algo. Además no sólo vale aquello que nos produce pasión porque pasión es un sentimiento no una convicción, y los sentimientos no están sujetos a nosotros podemos más o menos controlarlos pero no atarlos por eso nunca se debe actuar por pasión.

ana jimenez paez dijo...

Del tercer capítulo me ha parecido interesante este tema. Quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo. Lo experimentará en cambio aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder, como decimos, gozar de algo y con algo.
Para alcanzar ese gozo y valorar las cosas de una manera correcta es imprescindible la formación. Hoy en dia tenemos un concepto muy equivocado de formación y en la definición que tenemos en la cabeza no incluimos aspectos como aprender a tener intereses, el conocimiento de los valores de la realidad etc….
Estos valores deben estar jerarquizados ya que como hemos dicho son necesarios para ser feliz y La felicidad implica armonía, estabilidad. Me parece fundamental que conozcamos estos aspectos ya uqe hay mucha gente que no encuentra la felicidades porque no sabe buscarla, no sabe darle un sentido a su vida y para ello tenemos que empezar por dejar de pensar en uno mismo y pensar en las personas que nos rodean.
Esto mismo lo vuelve a repetir Spaemann indirectamente en el siguiente capítulo con una frase que dice así: No hay ser humano sin los demás. En las tres objeciones que hace Spaemann en este capítulo habla de la importancia del lenguaje, los pensamientos y sentimientos y podemos decir que éstos sólo se desarrollan en la comunicación, y para lograr esa comunicación no cabe valernos por nosotros mismos sino que necesitamos de los demás. A su vez para conocer la realidad necesitamos del lenguaje y éste lo aprendemos por imitación.

Más adelante habla de la justicia de la que me gustaría resaltar una idea. En esta vida la mayoría de las veces gana el más fuerte.
, pero éste termina perdiendo y olvidando sus intereses porque al fin y al cabo no gana por el ser justo el que lleva la razón sino por que tiene mayor poder. En muchas ocasiones cuando acaba la “batalla” éstos se preguntan si realmente era lo que querían lo que han terminado consiguiendo.

Ana María Candela 2EP dijo...

Hola a todos.

El tercer capítulo empieza planteando, como anteriormente, la pregunta ¿qué es lo que de verdad y en el fondo queremos?. Partiendo de una de las posibles respuestas, ya trabajada, el hedonismo. Spaemann afirma que el hombre quiere algo más que el mero placer, aunque a veces, este mismo lo ciegue. El hombre desea la felicidad.

La felicidad, al contrario que los placeres, no viene y va según la situación y el momento, sino que se fundamente en los valores. Los valores son el objetos o contenido de los sentimiento y el mayor sentimiento es el gozo. Para alcanzar este mismo el hombre ha de salir de sí para gozar "de algo" o "con algo". Por esto podemos decir que la formación debe centrar su acción en sacar al hombre de su propio encierro, para que alcance la objetivación y diferenciación de sus intereses.

Me ha llamado la atención la frase con la que el autor define el centro de la educación, actualmente "el alumno tiene que ser capaz de defender sus intereses", pero ¿sabe cuáles son sus intereses?
En mi opinión, esto se puede relacionar con la manipulación educativa. Si el profesor no enseña al alumno a descubrir sus intereses, ha alcanzar un conocimiento de una jerarquía objetiva de valores... el alumno no tendrá sentido crítico, ni será capaz de defender sus PROPIOS intereses, ni podrá distinguir entre lo más y lo menos importante. El alumno, defenderá los intereses de los que le haya hablado el profesor, actuará como este le haya dicho que actúe.

Por lo tanto, creo que la educación debe prestar especial interés en enseñar al alumno a diferenciar el placer de los valores, es decir, el profesor debe inculcar valores en su acción educativa, pues es en estos en los que se fundamenta la felicidad, no en los placeres que vienen y van. Tiene que enseñar al alumno a salir de sí mismo, de su egoísmo, para alcanzar una armonía personal y social, que se opone a la frustración que produce el encierro en uno mismo. En el ejemplo de los fumadores y no fumadores, que plantea Spaemann, se refleja el conocimiento de una jerarquía objetiva.


Un saludo.

Raquel Parreño dijo...

Resumen del capítulo 3:
Damos un paso más en nuestras reflexiones sobre lo que hace buena una vida. En un diálogo, Sócrates sostiene que el placer es el único fin apetecible. Sin embargo, el interlocutor dice que existen otras especies de placer más altas. Así hablamos de alegría y no de placer. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Ahora bien, no es por casualidad que decimos que nos alegramos con algo; la alegría tiene un objeto, un contenido.
Quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo. Lo experimentará en cambio aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder gozar de algo o con algo.
Tales contenidos valiosos se nos manifiestan paulatinamente y en la medida tan sólo en que uno aprende a objetivar sus intereses.
Formación llamamos al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, a la objetivación y diferenciación de sus intereses. Pero ello requiere enseñar a los hombres a tener intereses, a interesarse por algo, de lo contrario, no puede ser ya más feliz. Por eso la creación de intereses objetivos es un elemento esencial para una vida lograda.
La captación de los valores tiene la particularidad de que no es posible captar aisladamente cada uno de ellos. Sino tan sólo en los actos de preferir; existe pues una jerarquía que tiene especial importancia cuando se trata de valores de distinta clase. La formación de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación.
La vida individual se compone de una serie de estados que se suceden en el tiempo. Si la vida debe tener éxito, no pueden esos estados ser como trozos separados. Ser feliz significa que debo continuamente poder querer. Cuando nuestros estados y comportamientos son sólo función de estímulos casuales y externos, entonces falta la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos, y con los demás. Cuando los intereses subjetivos se establecen de manera totalmente egoísta, no pueden producir la armonía con los demás.
Quien está dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama una acción valiosa.
Hay dos propiedades o características que son obstáculos para los valores: una es la apatía y la otra la ceguera de la pasión. Un ejemplo de apatía seria la historia de Esaú, donde el apático no capta en su verdad la jerarquía de valores. Sin embargo, un ejemplo de ceguera por pasión, sería el del rey David y su pasión por Betsabé. Quien actúa por pasión no actúa movido por los valores, sino por su egoísmo. Se afinca en su perspectiva de las cosas, en vez de ponerse en el lugar de las cosas. La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. Esa es la razón por la que se aconseja no obrar a impulsos de la ira, que puede estar justificada y ser necesaria para sacarnos de la apatía ante una justicia. Pero la ira no nos enseña qué hay que hacer. La pasión nos pone tan sólo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor.

Ana Sanchez 2º magisterio primaria dijo...

Comentaré el capítulo IV Justicia o yo y los otros:
Empieza comentando las tres objeciones que se hacen a la idea de la importancia de los valores para el éxito de una vida. La primera idea: ``Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo´´. Yo aquí diría que a superar un conflicto aunque la realidad sea que no soluciona nada debería superar conflictos porque el valor está por encima de muchas cosas pero a lograr un acuerdo es prácticamente imposible, porque por ejemplo, el valor de la justicia, ante un asesinato la justicia debería ser la solución, condenar al asesino, eso parece lo más justo pero el llegar a un acuerdo no porque la familia de la víctima no tiene por qué considerar justo lo que el juez considera justo o las leyes dictan como justo, y con cualquier ejemplo menos extremista podría pasar lo mismo. La segunda objeción ``hablar de los valores tiene algo dogmático de apodíctico’’. Cabe la hipótesis en los valores pero hasta que no recurrimos a la experiencia no vemos como correcta la hipótesis. La tercera objeción ``se trata de una cuestión de lenguaje o de análisis de lenguaje’’ si al explicar una cosa no utilizamos el vocabulario adecuado a esa cosa no estaremos dándole todo el significado y la esencia que las cosa requiera y necesita para ser entendida.
Es muy importante la idea de que no hay ser humano sin los demás puesto que todo el lenguaje, los sentimientos y los pensamientos sólo se desarrollan con los demás, sin los demás la persona no puede realizarse ni desarrollarse hasta sus máximas capacidades y posibilidades pues es elemento fundamental para su desarrollo en todos los aspectos emocional, intelectual… los demás.
En torno a la justicia, todos somos personas con ideas subjetivas y todos caemos en el engaño y a la hora de juzgar no sólo vemos la situación que juzgamos sino la persona, por ello necesitamos las leyes de estado y la jurisdicción pública.
Siempre se ha entendido la justicia como un dar a cada uno lo que le corresponde ¿Pero quién decide qué corresponde a cada uno? Según el texto es el reconocimiento de una simetría fundamental en relación con los hombres, que no significa que sea igualdad de todos, que se reparta a cada uno según sus necesidades, para eso también es necesario unas leyes.
Discrepo en la afirmación de que la justicia es la virtud de los que disponen del poder, si es verdad que éstos pueden jugar más con ella y repartir pero cualquier persona puede ser justa y hacer justicia o intentar hacerla aunque sólo sea en su ámbito de vida. Esto aparece en el último párrafo sostiene que ``quien no puede ayudarse a sí mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades´´; El amor al prójimo cada uno ayuda a los demás hasta dónde puede pero tiene el deber de ayudarle.

Carmen Santos-Ruiz dijo...

El capítulo tres me ha ayudado a reflexionar sobre la importancia del fomento del interés como tarea educativa. Es significativo que se conozcan y se reconozcan los valores de forma objetiva, de forma racional; debemos distinguir lo primordial para poder alcanzar la felicidad y el éxito. La apatía y la pasión deben ser evitados por el hombre porque imposibilitan el reconocimiento de los valores. Sirva de ejemplo el alcoholismo, el valor que invocan los que no son alcohólicos tiene predilección sobre el placer de beber. La capacidad del hombre de conocer los valores , se llama acción valiosa, este juicio se obtiene mediante la experiencia y la práctica.
un saludo!

Teresa Wicke dijo...

En los capítulos anteriores hemos visto que el hedonismo, que afirma que lo que deseamos es el placer y el bienestar, no lo es todo ya que queremos más, queremos mantenernos en el ser y no nos contentamos con cualquier cosa. Algunas personas identifican el placer con lo que apetece pero hay placeres más allá de lo que apetece, por ejemplo, el conseguir aquellas cosas que hacen feliz a la persona y les da la alegría.
La alegría tiene un objeto y un contenido, por eso, hay muchos tipos de alegrías.
Aquellas personas que solo buscan el placer y el bienestar en su vida, no experimentaran el gozo que es el bienestar más profundo. En cambio, gozará de algo y con algo aquella persona que descubra todo el contenido valioso de la realidad. Por todo esto es importante la formación, la creación de intereses objetivos y el conocimiento de los valores de la realidad para gozar de la vida.
Ser una persona feliz significa tener armonía y amistad consigo mismo y esto supone continuamente poder querer. Esto no se puede conseguir cuando una persona no controla sus estados ni sus comportamientos ni cuando están desordenados. Y si no tiene armonía consigo mismo, no la tendrá con los demás.
Quiero resaltar una idea al final de este capítulo III cuando el autor habla de las pasiones que dice que el hombre no es un animal aunque puede cegarse artificialmente, actuando como si no viese, pero el hombre tiene esa responsabilidad de la ceguera.

Rocío Rodríguez González dijo...

En el capítulo tres se habla de alegría y de placer; en un principio podemos pensar que si una persona está en un estado placentero, es feliz, y al contrario, si se es feliz está en un estado placentero. Si seguimos leyendo el capítulo, vemos que alegrarse de algo significa sacar provecho, ya que lo máximo que se puede sacar de una cosa o de una situación es la alegría. El placer lo causa algo, sin embargo la alegría puede ser de muchos tipos, según cuál haya sido la causa. Según esto llego a la conclusión de que el placer es algo que se da más a corto plazo, ya que no sacas nada provechoso; sin embargo de la alegría sí que sacas siempre algo provechoso que te podrá servir a lo largo de toda la vida.
Del capítulo cuatro me ha llamado la atención la siguiente frase: “Denominamos justicia la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa. (…). Pero primeramente y ante todo la justicia es una virtud, es decir, una actitud del hombre”. Esto quiere decir que si la justicia es una actitud del hombre todos podemos ser justos; pero no todas las personas entienden la justicia de la misma manera. Para algunos la justicia es que todo el mundo reciba o dé lo mismo.
La justicia es una virtud de los que disponen el poder, y la injusticia es aprovecharse de una necesidad. Aún así hay personas que teniendo el poder se aprovechan de la necesidad de los débiles; por lo tanto esas personas no son justas, sino lo contrario.
Rocío Rodríguez
2º Ed. Infantil

Clara Navarro Roldán dijo...

En el capítulo tres me ha llamado la atención los siguientes tres aspectos:
1 Los valores son los objetos y sentimientos que nos producen alegría.
2 El hedonísta no experimenta el verdadero gozo de la alegría, ya que su fin último es el placer. Esto lo entendemos gracias a que el placer y la alegria no son lo mismo y no tienen porque ir de la mano.
3 Solo alcanzamos la alegría cuando uno se olvida de sí mismo.
Por esto entendemos la donación, que basandonos en nuestra experiencia, sabemos que esto es totalmente cierto.

Del cuarto capítulo quiero destacar la controversia de la definición de justicia, ya que si la justicia es actuar según la realidad de la sociedad en la que nos desenvolvemos, esto no nos asegura lo correcto, por lo cual el último fin de la justicia se queda anulado desde el principio, quedando un sin sentido.

Carmen Santos-Ruiz dijo...

En este comentario escribiré lo que me ha llamado la atención del capítulo IV
Robert Spaemann nos hace mención de que existen tres objeciones relevantes en el sentido de los valores para el éxito de la vida, los valores crean conflictos pero son necesarios. Se entiende esto, como una medida común objetiva, es decir, si el valor no lo vives, no puedes hablar de valor(es necesario la experiencia), la palabra tiene que ver con la acción. Nos refleja además, que es imposible llegar a un acuerdo debido a la confrontación de intereses.
En la segunda idea nos transmite que los valores son dogmáticos (hay que hablar en hipótesis) y que actuar con la experiencia es mas propicio para un fin.
Por último expone que es cuestión de lenguaje, tenemos un vocabulario para los valores. El lenguaje, los pensamientos y sentimientos solo se desarrollan mediante la comunicación.
Es importante objetivar los deseos para compararlos entre si, es decir “hacer justicia a la realidad” la educación debe hacer al hombre capaz de librarse de la sensación del momento, capaz de hacer lo que quiera.
Aristóteles distingue, dos clases de justicia, la primera es mediante intercambio de bienes y la segunda idea es con el reparto de cargos.
El autor nos destaca que se crea injusticia, con el aprovechamiento de una necesidad, es la ausencia de reconocimiento del otro en cuanto a otro.
Pero, ¿Cómo podemos intentar un mundo más justo? Con la imparcialidad y principalmente con la actitud y la virtud referidas al bien común.
un saludo!

Ana Rodríguez Sánchez dijo...

Soy Ana Rodríguez Sánchez de educación infantil.
Capítulo III:
Lo que deseamos justamente es la realidad. Tanto el principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que describen adecuadamente en qué consiste nuestro último fin. El placer es el único fin apetecible. Habla de alegría y no de placer. De la alegría no se saca nada;saca provecho de algo significa justamente alegrarse de algo. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Simpre que el hombre hace algo, lo hace buscando lo bueno como vimos y aparte la alegría.
La formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo;y esto supone que debo continuamente poder querer.
Capítulo IV:
Tres son las objeciones que se hacen a la fundamental importancia que el sentido de los valores tiene para el éxito de una vida.
La primera:"invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo;quien aduce unos valores de los que no puede en modo alguno hacer partícipe a los demás, está promovido más bien un conflicto."
La segunda:"habla de los valores tiene algo de dogmático, de apodíctico. Un discurso responsable y científico debe limitarse a se hipotético. También nuestra valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento,contrastándolas con la experiencia."
LA tercera:" en realidad se trata de una cuestión de lenguaje o de análisis de lenguaje:tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él."
El lenguaje nos da acceso a las cualidades.
El fenómeno en que se apoya toda justicia es el de la distribución o necesidad de bienes que son escasos. La distribución de bienes que son abundantes no requiere criterio alguno de justicia.
La justicia es precisamente la virtud de los que disponen de poder:la virtud del más fuerte. El débil no necesita virtud para estar interesado por la simetría.

Teresa Wicke dijo...

En el capítulo IV se habla de tres objeciones sobre la importancia del sentido de los valores para triunfar en la vida:
1.Los valores que nos parecen evidentes no nos llevan ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo, es decir, que los conflictos los crea la persona que no puede hacer a los demás partícipe de unos valores. De este modo se analizaría la Ética desde el punto de vista de cómo superar los conflictos.
2.Esta objeción trata de las valoraciones propias de cada persona. las valoraciones deben ser hipótesis y debemos de estar dispuestos a cambiarlas cuando sea necesario y cuando las contrastemos con la realidad. Es importante aprender a utilizar la experiencia de nuestros actos y aprender con ella. Asi como el autor dice que quien no quiere algo no puede aprender porque todo ser humano aprende cuando tiene un interés de comunicación, de conservación o de placer.
3.La ultima trata sobre el lenguaje ya que tenemos un vocabulario concreto para el lenguaje. Este nos da acceso a las cualidades ya que gracias a las palabras el hombre puede expresar las distintas cualidades.

Patricia Rodríguez Fdez dijo...

¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? Parece ser que la respuesta era sencilla: queremos lo que ya tenemos., nuestra existencia, la realidad. Aunque como dice Spaemann en este tercer capítulo no es nuestro fin último (ni placer ni realidad) Parece más adecuado hablar de alegría que de placer. Los sentimientos de alegría tienen un contenido, unos valores. La alegría en estado más perfecto es el gozo. Formarse entonces es, salir de nosotros, descentrarnos, como vimos en Polo, y por tanto aumentar la capacidad de soportar dolor y gozo. La segunda parte de la formación es precisamente ampliar el círculo de intereses más allá de uno mismo, lo más posible. Como culminación estaría enseñar la jerarquía de valores, porque no todos los valores son igual de importantes. Esto llevará al conocimiento, y la realización, de acciones valiosas, como el filósofo las llama, a la aceptación de esa jerarquía de los valores en la práctica diaria. Pero hay que ser disciplinado para poder experimentar los valores de orden superior, los más gozosos. Dos impedimentos para sentir ese gozo son la apatía y el cegarse por la excesiva pasión. Y esta idea de jerarquía de los valores nos lleva directamente al tema del cuarto capítulo, la justicia. Porque a nivel moral, necesitamos participar del concepto de justicia, no como nivel de conflictos, sino todo lo contario, de resolución de los mismos. Todos deberíamos aspirar al conocimiento de dicha jerarquía, para poder ser justos (al menos lo máximo posible)
Cuando en el capítulo cuarto Spaemann habla de justicia, lo hace de hacer justicia a la realidad. Como él expone esto está muy ligado con los valores y la formación. Formar es hacer ver, y actuar consecuentemente por tanto, lo que la dignidad humana es. Aceptar que hay unos valores éticos superiores y acatarlos en caso de conflicto de intereses. Como decía Aristóteles, esto tiene que ver con los bienes, las cargas y el papel de la autoridad. Lo fundamental con lo que me quedo es que la justicia es una virtud, es alcanzable a través de buenos hábitos. Hacer justicia a nuestros alumnos es, como dice el autor, atender a las necesidades de persona, como iguales que somos.

Paloma Barral Gilgado (2º LE) dijo...

En el capítulo 3 del libro me ha gustado la idea:

Hay que fomentar el interés para fomentar el aprendizaje, las ganas de hacer cosas, pensar y reflexionar sobre diversos aspectos de la vida... Como consecuencia tenemos que aprender a dar preferencia o, mayor importancia a las cosas que realmente la tienen ya que, a veces se da una importancia muy grande a algo que realmente no tiene.
La acción valiosa (conocer los valores y la realidad de éstos) debe ser algo conocido por todo el mundo.

alberto ruiz viseras dijo...

En el capitulo nos hablan del hedonismo en el hombre una doctrina basada en la búsqueda del placer y el bienestar relacionándolo con el SER FELIZ que es estar en armonía y amistad consigo mismo ,en mi opinión creo que estas dos situaciones el ser feliz y el hedonismo están relacionadas con la pirámide de maslow que conforme se satisfacen las necesidades mas básicas , los seres humanos desarrollan necesidades y deseos mas elevados y que aquellos que su pirámide de necesidades sea mas grande mas difícil será para el alcanzar la felicidad

Marta Varón Menéndez dijo...

Capitulo 3: Nos hace la siguiente pregunta ¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? Queremos en el placer, pero a parte de eso queremos algo más la realidad pero con fundamentos sobre lo que podemos conseguir, en el fondo podemos soñar con muchas cosas pero la realidad te pone unos límites.
Normalmente se habla de alegría y no de placer, aquí cuando hablan del placer se refieren al sentimiento de la alegría. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa, las sensaciones placenteras las causa algo; la alegría tiene: un objeto y así existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
Se entiende como valores a los objetos o contenidos de los sentimientos, hay quien convierte el placer y el bienestar propio en el fin de su actividad, no experimentaron aquel bienestar más profundo que llamamos gozo, en cambio aquel a quien se le manifieste la realidad y este en disposición de prescindir de si para poder gozar de algo y con algo experimentará el bien más profundo.
Los contenidos valiosos se manifiestan paulatinamente y en la medida que uno aprende a objetivizar sus intereses, eso supone un proceso de formación del gusto.
La formación consiste en la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad es un elemento esencial para una vida lograda.
La formación del sentido de los valores su jerarquía, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.

Fco. Javier Lamela Pablos dijo...

¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos?
Esa es la pregunta con la que empieza el tema 3. Lo que de verdad queremos es realidad, pero realidad feliz(una felicidad basada en la realidad), no una felicidad basada en ilusiones o sueños, sino en la realidad tal y como es. Y es que no se puede basar la felicidad en el placer, bueno si, pero hay diferentes tipos de placeres, como aparece en el libro de un diálogo de Sócrates en el que dice que el mas feliz es el que se rasca todo el rato porque tiene picores. Eso no tiene porque ser felicidad y eso que hay placer (el placer de rascarse para sentir alivio), con lo que hay preferencias en los placeres, hay diferentes escalas.

Un saludo

Anónimo dijo...

El capitulo 3 habla de principalmente del interés. En este capítulo principalmente lo que mas me gusto es la parte donde se menciona que hoy en día se dice que cada uno tiene que defender sus propios intereses, y esto esta bien, pero lo completa diciendo que es mejor enseñar a buscar intereses, porque aquel que no sigue buscando interés en mas cosas se queda clavado, y solo se basa en defender los suyos, entonces se queda igual de feliz que como está, podríamos decir que es una postura un tanto conformista. También dice que hay que despertar los intereses en determinados valores. No hacer las cosas por placer, si no por la alegría que nos tramiten esos dichos actos. Un saludo
GUILLERMO FONTENLA GONZÁLEZ

Pía Fdez dijo...

La respuesta del hedonismo nos dice que lo que en el fondo deseamos es el placer, el bienestar. Aunque profundizando podemos desear algo más. Concretamente mantenernos en el ser. El principio del placer encuentra su límite en la realidad, por lo general deseamos una felicidad que se apoye en la realidad. Sacar provecho significa ´´alegrase de algo´´, por tanto, quien se alegra, se alegra sin que tenga sentido preguntarse qué provecho saca, ya que la alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. La educación tiene como tarea el que los jóvenes aprendan a defender sus intereses. Es una condición para el éxito de la vida la individualización y para la comunicación con los demás, la formación del sentido de los valores.
La vida individual se compone de una serie de estados que se suceden en el tiempo. Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo, lo que supone que debo continuamente poder querer. Quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de sus acciones, no experimentara en absoluto el gozo. La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye si no se da esa disposición. Hay dos proposiciones que son obstáculos para los valores: la apatía y la ceguera de la pasión. La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. La ira nos enseña qué hay que hacer. La compasión nos hace ver el sufrimiento ajeno. No puedo aprender aquél a quien no se le ha revelado la importancia que algo tiene, el valor. Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad. La educación debe hacer al hombre capaz de librarse de la sensación del momento, capaz de hacer lo que quiera. Debe aprender a conducir su vida, más que a dejarse llevar. La justicia es una virtud, una actitud del hombre. La exigencia de la justicia, requiere la relativización de las propias simpatías, deseos, preferencias e intereses. El fenómeno en el que se apoya la justicia es el de la distribución o necesidad de bienes que son escasos. La justicia es la virtud de los que disponen de poder, la virtud del más fuerte.

Alvaro Martin Juarez (2EF) dijo...

“Nadie puede vivir sin dar a su actuación, a su comportamiento, un sentido que sea comprensible hasta cierto punto por los demás; comprensible no significa aquí explicable teoréticamente, sino susceptible de aprobación, de justificación,…”

No se si en esta frase Spaemann relaciona la justicia, el hombre justo, con el comportamiento justificado…no entiendo muy bien la frase.
Ya que yo por justicia no entiendo que sea igual a un comportamiento justificado.

A una persona se la considera justa cuando, en los conflictos de intereses, examina de qué intereses se trata y no le importa de quiénes sean para darles preferencia.(No hay estados de animo , ni amiguismos). Si hubiera alguna duda o tentación, esa persona ya no seria justa.

También decir que sobre el tema de la educación señala que hay que lograr que los propios alumnos se liberen, es decir, que sean capaces de hacer lo que quieran: deben aprender a guiar su vida hacia donde ellos quieren y no dejarse llevar.
Yo creo que tiene mucha razón ya que cuando uno es pequeño tiene que probar de todo y no dejarse manipular para mas tarde poder elegir con total libertad y sin influencia lo que mas le guste…

Ali Ramos Pérez dijo...

La verdad es que no he entendido muy bien estos dos capítulos.
En el capítulo 3, se habla de conceptos como hedonismo o alegría, a mi entender el hedonismo no va a llevar a la persona a ser feliz, ya que si sólo buscamos nuestro placer, actuaremos en torno a ello sin pararnos a pensar en los demás o en que aunque seamos felices pueden aparecernos situaciones que no sean placenteras para nosotros, por ello Spaemann habla de alegría, pero, ¿Por qué el estado más perfecto de la alegría es el gozo? ¿Con gozo no se refiere a placer? ¿Cuáles son los valores más gozosos?

Si yo tuviera que dar respuesta a estas cuestiones entraría seguramente en un relativismo ya que imagino que por mucho que la alegría sea lo máximo que se pueda sacar de una cosa, a algunas personas las alegrará y para otras será indiferente o no les alegrará tanto, por ejemplo, yo me presento al mismo examen que mi hermano pero yo lo suspendo y él lo aprueba, obviamente me alegraré por mi hermano porque es parte de mi familia y me alegraré mucho por él, pero mi alegría no será tan grande como la suya.

Entonces, ¿existen niveles de alegría? ¿Por ello se habla de gozo?

Ernesto Schack Lobato dijo...

Como ya hemos visto, la búsqueda de la pasión y el llevar una vida por la senda de la pasión conduce sin duda al descubrimiento de valores y a la experimentación (ganando experiencia en la vida), pero muchas veces se gana experiencia en cosas que no conducen más que al hedonismo (placer por placer) y uno se acaba sintiendo vacio; el porqué está muy claro y es que no se puede tomar el placer como fin, sino que debe ser la consecuencia de una orientación adecuada de nuestras capacidades. A este placer más alto se le denomina alegría; pues bien ¿Acaso la superación personal por muchos dolores o experiencias no placenteras que nos cause no nos recompensa más que una “alegría común”?
Para responder a esta pregunta me serviré de un ejemplo con el cual me gusta identificarme y es el de un escalador (ya sea literal o metafóricamente) pues bien, el escalador bien formado es aquel que objetivamente es capaz de elevarse por encima de sus “pasiones” y distingue sus objetivos, es decir, saca en claro sus verdaderos intereses. El escalador bien educado, que ha sido ayudado a hacer surgir estos intereses, a sacarles partido y a defenderlos sabrá tomar decisiones, sabrá elegir de verdad, ya que se basa en la realidad como punto de partida, conoce sus limitaciones y conscientemente las enfrenta al reto de mejorar o dicho de otro modo alcanzar una cima.

Este buen escalador es el que se apoya en los anteriores, es decir, se basa en la realidad conocida para seguir subiendo y ayudando a subir dejando sus propias “clavijas” apoyos.

El saber que mejoramos, el haber aprendido a sacar de nosotros, el formarnos y educarnos y hacernos participes de los logros alcanzados; es mayor recompensa (sin que esta recompensa sea material) que las consecuencias de esos logros (normalmente experiencias y representaciones reales a las cuales atribuimos mucho valor)

Por ejemplo una persona que desde pequeño ha sufrido horas y horas de entrenamiento tocando el piano y ha sacrificado horas a la práctica de movimientos, melodías y se ha enriquecido y ha gozado y se ha dolido de las manos agarrotadas es más feliz por la suma de estas pequeñas alegrías que por la recompensa de verse a sí mismo como triunfador, porque al fin y al cabo la recompensa está su interior.

El “querer poder” sintetiza en su interior la libertad como puerta hacia el dolor y el gozo (manifestaciones de la realidad que tienen un objeto y un contenido).

Jennifer Fernández 2º Infantil dijo...

Quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo.Lo experimentará en cambio aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder gozar de algo o con algo."
La captación de los valores tiene la particularidad que no es posible captar los actos de preferir.
El intrépido prefiere preservar en lo justo antes que un tranquilo placer.
La vida individual se compone de una serie de estados que se suceden en el tiempo.
Cuando nuestros estados son sólo función de estímulos causales y externos falta la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos , tampoco habrá armonía con los demás. Cuando los intereses subjetivos se establecen de manera egoísta y sólo sobre la naturaleza de los individuos no pueden producir la armonía con los demás.
El conocimiento de valores se alcanza por la experiencia y la práctica. El carácter de los valores está casi siempre en razón inversa, los que producen más gozo, requieren una cierta disciplina para ser captados. Requieren una atención profunda y la atención es actividad, una causa mayor y más profundo de gozo.
Hay 2 propiedades que son obstáculos para los valores:
-La apatía.
-La ceguera de la pasión.
La pasión nos descubre valores. Esa es la razón que aconseja no obrar a impulsos de la ira, que puede estar justificada y ser necesaria para sacarnos de la apatía ante una injusticia, pero no nos enseña que hay que hacer. Nos seduce para una nueva injusticia. La actuación humana es compleja y tiene consecuencias múltiples.
La compasión nos hace ver el sufrimiento ajeno pero no lo que hay que hacer.
En conclusión,la pasión viene y va, pero permanecen sus cualidades de valores.Y la ira desaparece.

Araceli Molina Urdiales dijo...

Hola a todos:

En el tercer capítulo partimos de la pregunta ¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? Pienso que, como dice el autor, la formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda. Y ahí es donde creo que todos los que tenemos la responsabilidad de formar, los primeros padres, y después los educadores, tenemos que reflexionar. ¿Qué valores enseñamos y retransmitimos a nuestros alumnos? Uno no da lo que no tiene, por lo que si yo no estoy convencida de que la que primero tiene que formarse soy yo, no podré realizar nunca bien mi trabajo, en profundidad.

Esta claro que tanto los hijos como los alumnos perciben lo que es importante tanto para sus padres como para sus profesores. Y esto no se trasmite con palabras, sino con hechos. Volvemos a un tema muy importante en la educación: LA COHERENCIA. Transmitimos lo que vivimos.

Me ha gustado mucho la reflexión que hace el autor sobre la pasión: la pasión viene y se va. La pasión nos pone tan solo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor. Hay que perseverar en la lucha por conseguir los valores que de verdad hacen feliz a la persona independientemente de sus circunstancias. Ese es el verdadero quid de la cuestión.

En el capítulo cuatro se nombra el sentido que tienen los valores para el éxito en la vida. Esto me lleva a pensar en el mundo materialista en el que vivimos actualmente, en el que el bienestar depende de una continua acumulación de posesiones materiales.
Si bien es cierto la felicidad del hombre no se “sacia” en un objeto ya que sino el hombre estaría determinado por el.

Es cierto que el ser humano quiere ser feliz por naturaleza, esta condición esta inscrita en el corazón del mismo. Pero ¿Cómo podemos ser realmente felices?
Pienso que hay una verdad absoluta que muchos pretenden evitar, pero que todo el mundo se plantea y esa es la existencia de Dios. En mi opinión la sociedad actual le evita entre otras cosas por la tendencia hedonista, esa búsqueda insistente del placer sin ningún tipo de compromiso es incompatible con dicha verdad absoluta.

Un saludo

Paula Molina Martín 2 MAGISTERIO INFANTÍL dijo...

El interés más profundo que desea el hombre en esta vida es encontrar el placer,el bienestar,un placer que de una felicidad, que se apoye en la realidad.
Encontrar la felicidad dependerá de los valores que demos a ciertas cosas o situaciones,el tener conocimiento de varios valores se alcanzan por la experiencia y práctica,así conocemos que es lo que realmente queremos. Quien convierte el placer en el tema de su vida no obtendrá el llamado gozo,lo experimenta quien se le manifieste el contenido valioso de la realidad.
La educación tiene un papel muy importante en este tema y es que hay que enseñar a los hombres a tener interés ,el que solo se interesa por él,no puede ser feliz.
Ser feliz supone que debe continuamente poder querer y no podemos apreciarlo estos estados de sentimiento por trozos separados.

Ainara Sanz dijo...

En este tercer capítulo el autor se centra en el tema del interés y los valores. El hombre lo que desea es una felicidad que se apoye en la realidad, como vimos en el capítulo anterior muchas personas buscan su felicidad en el placer, es lo que denominábamos hedonismo, sin embargo, en este capítulo hemos visto que pese a encontrarnos en un estado placentero podemos estar al mismo tiempo en una situación depresiva, por tanto, el placer no nos da la felicidad. No podemos convertir el bienestar y el placer en el fin y centro de nuestra vida, puesto que entonces no experimentaremos el bienestar absoluto que es el gozo.
Hay que enseñar a los jóvenes a tener interés por algo y a conocer los valores de la realidad, ya que ambos son esenciales para la vida. Se llama valores a los objetos o contenidos de los sentimientos apuntados. El conocimiento de los valores se alcanza por la experiencia y la práctica y no pueden conocerse aisladamente. Es importante conocer la distinción entre unos valores y otros, es decir, conocer su jerarquía, puesto que hay valores que producen mayor gozo que otros. Estos suelen encontrarse entre los más altos de esa jerarquía, lo que supone que esos valores requieren una mayor atención y disciplina.
El autor, también nos habla de la existencia de dos propiedades que son obstáculos para los valores: apatía y la ceguera de la pasión. Tanto el apático como el cegado por la pasión, captan los valores pero no esa jerarquía. Aquellos que actúan movidos por las pasiones no se dejan guiar por los valores si no por el egoísmo.
Por ello, habría que destacar de este capítulo, que no hay que dejarse llevar por lo placentero, puesto que la pasión viene y va y si nos dejamos guiar por las pasiones nunca conoceremos la realidad y por tanto jamás encontraremos la verdadera felicidad.
Ainara Sanz(2º Lengua Extranjera)

beatriz palomino alberruche dijo...

En el capítulo tres se habla de la alegría y de las sensaciones agradables. Se diferencia entre la alegrái creada por los objetos mientras que las sensaciones agradables las asocia al ser humano. Personalmente creo que toda alegría esta desencadenada de una sensación agradable que a su vez, está provocada por una situación o un hecho que ha creado una satisfacción de felicidad en el hombre. Esa satisfacción de felidicidad es la propia meta que se propone el individuo y que una vez conseguida provoca un bienestar consigo mismo.

Beatriz Arrarte Vidal de la peña dijo...

VALORES:
Llamamos valores a los objetos o contenido de los sentimientos.
El hombre debe de poseer una jerarquía de valores, en la que primen aquellos más importantes aunque no le beneficien de manera directa, “quien está dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama una acción valiosa. La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos y disminuye cuando no se da esa disposición”. Por eso si queremos crecer a nivel de persona, debemos de aceptar el sometimiento a estos valores, teniendo siempre presente la jerarquía. El apático no es capaz de captar en su verdad esta jerarquía. Cuando hablamos de apático, nos referimos a aquel que no ve la pasión (ceguera de la pasión). La pasión nos muestra los valores, pero no su jerarquía, es intermitente, viene y va, por el contrario las cualidades de los valores permanecen, se nos revelan gracias al sentimiento producido por estos. Quien solo actúa por pasión no hará justicia a la realidad.

Fátima Carrillo Arriola dijo...

Lo que me ha parecido más relevante de la lectura de estos dos capítulos ha sido que “la formación es sacar al hombre de su encierro en sí mismo, a la objetivación y diferenciación de sus intereses y al aumento de su capacidad de dolor y de gozo” ( el gozo es el bienestar más profundo).
El hombre tiene que relacionarse con otras personas, por esto es necesario que salga de sí mismo que conozca sus intereses, que los sepa defender y comparar, para saber cuales son más importantes y cuales menos (jerarquía de los valores), esto es necesario para realizarse en la vida, comunicarse y relacionarse con otros

Se dice que la tarea de la educación es que los jóvenes aprendan a defender sus intereses, pero lo que realmente es importante es que las personas sepan cuales son sus intereses, porque si no tienen intereses no podrán defenderlos y es necesario que todas las personas los tengan para tener una vida lograda.
Debemos comparar nuestros intereses entre sí, porque solo de esta manera nos podremos poner de acuerdo con nosotros mismos y con los demás.

Jorge Nava 2º Educación Física dijo...

Lo que más me ha llamado la atención de estos dos capítulos es la afirmación de que "ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo". Pues pienso que para ser feliz y compaginar con la gente, llevarse bien con la gente, antes tenemos que llevarnos bien con nosotros mismos.
Alguien que no esta agusto consigo mismo no puede ser feliz bajo ningún concepto, pues es una pura contradicción.
Esto me hace pensar en la típica afirmación de que el dinero no da la felicidad, y ante esto mucha gente dice cómo no va a dar la felicidad, pues yo creo que no la da, en muchos casos si pero la felicidad no la da el dinero.

Rocio Becerra 2º ep dijo...

En el capítulo tres se intenta responder a una pregunta que nos hemos hecho muchas veces: ¿Qué es lo que de verdad queremos? El hedonismo responde con el placer, el bienestar, pero en mi opinión no solo se puede referir a eso sino que interviene mucha más cosas.

También en este capítulo se habla de una palabra muy importante: valores y los define como: “los objetos o contenido de los sentimientos apuntados” una definición que no acabo de entender del todo.

Otro aspecto que me gustaría destacar es que la creación de intereses y objetivos y el conocimiento de los valores es un elemento imprescindible.
Por ultimo me gustaría comentar de este capítulo las dos características que crean obstáculos en los valores: la apatía y otra es la pasión ya que nos descubre valores pero no su jerarquía.


Del capítulo 4 me gustaría comentar una frase que me ha llamado la atención: “la educación debe hacer al hombre capaz de librarse de la sensación del momento, capaz de hacer lo que quiera”. Esto quiere decir que debe aprender a conducir su vida y no dejarse llevar por otros sino que debe ser uno mismo el que decida.

Por último me gustaría hacia hacer una pregunta: como dice el texto: “la gente adinerada paga más impuestos que los más pobres” ¿creéis que esto deber ser así, o todos debemos de pagar lo mismo? En mi opinión creo que todos debemos de pagar la misma cantidad de impuestos ya que a todos nos cuesta ganar el dinero y no por ganar más o menos tienes que pagar tanta cantidad de impuesto u otro.

Un saludo.

Ainara Sanz dijo...

De este cuarto capítulo, me gustaría comentar la importancia que se le da al tema de la justicia. La justicia es una virtud, una actitud del hombre, que puede ser exigida a todos y en todo momento. La justicia es el reconocimiento de una simetría fundamental en relación con los hombres; esto no consiste en la igualdad de todos si no que esas asimetrías deben ser justificadas de forma que cualquier persona que esté dispuesta a pensar justamente este de acuerdo con esa asimetría. La justicia significa imparcialidad, aunque no siempre se debe ser imparcial puesto que no todas nuestras acciones esta sometidas a la justicia. Cada hombre, por pertenecer al género humano, tiene unos deberes de justicia con los demás.
El autor también se refiere a la justicia, como una forma de distribución de los bienes escasos y explica que hay dos criterios para la distribución de estos bienes:
-Primer criterio: el del más fuerte, es decir, el de la fuerza que se impone.
-Segundo criterio: que esa distribución se puede hacer a gusto de cada uno.
Sin embargo, en muchas ocasiones esos criterios chocan entre si y es difícil establecer una jerarquía; por ello, los filósofos antiguos hablaron de:
-Igualdad aritmética, que es aquella en la que cada uno recibe lo mismo.
-Igualdad proporciona, que es en la que cada uno recibe según su capacidad y su trabajo.
Pero al establecer estas dos diferencias, se está siendo muy injusto indirectamente, puesto que abría que preguntarse como valorar el trabajo.
El autor finaliza este capítulo, estableciendo otro tipo de justicia: el amor al prójimo, que tiene como finalidad ayudar a las necesidades de las personas.
Ainara Sanz(2º Lengua Extranjera)

Raquel Pérez Sánchez dijo...

El capítulo III comienza diciendo que lo que realmente deseamos es una felicidad que se apoye en la realidad. Sacar provecho de algo significa alegrarse de algo. La alegría es lo máximo que se puede sacar de algo. Tenemos que diferenciarla de las sensaciones placenteras que las causa algo y en cambio la alegría las produce un objeto, un contenido.
El contenido valioso de la realidad se patentiza en actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza. Se nos manifiesta paulatinamente y en la medida en que uno aprende a objetivar sus intereses.
Formación es el proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, a la objetivación y diferenciación de sus intereses y al aumento de su capacidad de dolor y de gozo. La tarea fundamental de la educación es la de enseñar a los hombre a tener intereses.
Los valores no se pueden captar de forma aislada, solo en los actos de preferir o preterir. La formación del sentido de la jerarquía de los valores es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
El carácter apremiante de los valores esta en razón inversa a su altura, porque los que producen más gozo requieren una cierta disciplina para ser captados.
Hay dos propiedades que obstaculizan los valores: la apatía y la ceguera de la pasión.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo y esto supone que se debe continuamente poder querer. Si cada uno se ocupa de sus gustos, y no existe una medida común que sitúe los intereses en una jerarquía entonces no se puede superar la contraposición de intereses.

Raquel Pérez Sánchez.
2º Magisterio Educación Infantil.

Damián Santos Duque dijo...

Hola buenas, ¡que interesantes estos dos capítulos! Del primero quería destacar el hedonismo con todos sus matices. El hedonismo no es otra cosa que una corriente que propone el placer como último fin del hombre. Aquí encontramos el primer matiz, ya que el límite del placer se encuentra en el límite de la realidad.
Otro matiz se encuentra en que el placer y el gozo de la alegría no tienen porque ir juntos. De esto sale una gran controversia que se produce cuando el hombre transforma el fin último de su vida, que es la felicidades, por el placer. Yo solo puedo entender este cambio debido a una confusión profunda del placer con la felicidad, sino, este cambio no lo veo inteligente (propio de una de las facultades del hombre, que es pensar). La controversia nace cuando buscando ese placer como fin último, nunca llega a satisfacer completamente nuestros deseos de felicidad, impidiendo lograr ese gozo en los valores propio del hombre.

Ana María Candela 2EP dijo...

Hola a todos.

Del cuarto capítulo me gustaría destacar que la justicia, como dice Spaemann es una virtud, la virtud de los que disponen de poder.

Por esta razón, en mi opinión, aquéllos que elaboran las leyes deben ser justos para que estas también lo sean. Relacionando la justicia con la educación, me pregunto si es justo que la política o las diferentes ideologías estén presentes en la educación, tal y como lo están ahora.
¿Es justo que la educación pública (que es la que corre a cargo del estado) vaya y venga, según la ideología que esté presente en el gobierno?

Justicia significa imparcialidad. Por esto mismo no es justo que la política entre en la educación o se impongan ideologías. Como dice Spaemann, la educación ha de hacer al hombre capaz de hacer lo que quiera, no lo que algunos quieran que haga.

Además quiero destacar lo que dice el autor sobre el amor al prójimo, que ha penetrado en nuestro concepto de justicia. Si no existe este amor, no se puede ser justo. Si no se ama al prójimo se es egoísta y únicamente se ven las necesidades personales, no las del otro. La falta de amor al prójimo implica egoísmo y a su vez, el egoísmo implica subjetividad, que se opone a una de las características de justicia, la imparcialidad.



Un saludo.

PALOMA MC dijo...

III. Formación o el propio interés y el sentido de los valores.

Quiero destacar algunas ideas que me han llamado mi atención:

* La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa.
* Las sensaciones placenteras las causa algo; la alegría tiene, en cambio, un objeto, un contenido; y así, estrictamente, existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
* Llamamos valores a los objetos o contenido de los sentimientos apuntados. El contenido valioso de la realidad se nos patentiza en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza. La paradoja reside en que, quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo. Lo experimentará en cambio aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder, como decimos, gozar de algo y con algo. Tales contenidos valiosos no nos resultan todos accesibles a la vez y desde el principio. Se nos manifiestan paulatinamente y en la medida tan sólo en que uno aprende a objetivar sus intereses. Hay que aprender a escuchar y entender la buena música para poder gozar con ella; a leer atentamente un texto, a comprender a los hombres, a diferenciar, incluso, los buenos vinos.

* LLamamos formación al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, típicamente animal; a la objetivación y diferenciación de sus intereses, y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo.

** Hoy se escucha con frecuencia que la educación tiene como tarea el que los jóvenes aprendan a defender sus intereses. Pero hay una tarea más fundamental: la de enseñar a los hombres a tener intereses, a interesarse por algo; pues quien ha aprendido a defender sus intereses, pero en realidad no se interesa nada más que por él, no puede ser ya más feliz.

* La formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda.


* Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo.


* Quien está dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama una acción valiosa.
La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no seda esa disposición. Ese conocimiento de los valores no se alcanza ante todo por el discurso, o la enseñanza, sino por la experiencia y la práctica.


PALOMA MORENO
2º E.INFANTIL

Anónimo dijo...

HHola soy Víctor Antonio Ballesteros, de lengua extranjera.
me gustaría señalar las ideas que me han parecido interesantes del capitulo tres. La primera es la forma en que se habla de que el objetivo de la educación es enseñar al hombre a tener intereses, puesto que sin intereses la vida esta vacía y hueca y es un sin sentido. Es decir, nunca alcanzaremos una vida plena si no tenemos cosas que nos apasionen o nos gusten.
También me ha gustado el hecho de que se mencione que para tener valores no se puede tener una actitud apática, es decir de desgana, puesto que creo que creo que te llevara a la indiferencia ante todo. Por otro lado, este capitulo nos habla de lo necesaria que es la pasión en nuestras vidas para que estas sean "buenas vidas".
En el capitulo cuatro, se habla de la proporcionalidad del trabajo, siendo esta fundamental para la justicia en una sociedad. Si hay una persona que no puede valerse por si misma, se la debe ayudar para que se cubran sus necesidades. Por justicia, los que no puedan cubrirse los gastos mínimos para sus vidas deben ser ayudados por los demás para que exista la justicia en la sociedad. Es decir, cada uno no debe hacer mas de lo que puede hacer, y si lo que puede hacer no le llega para vivir, debe ser ayudado por los demás de la sociedad.

Azucena Mayo dijo...

El tema que me ha llamado la atención es el de que el hombre lo que desea es la realidad y una felicidad que se apoye en esta, dando así un paso más sobre las reflexiones que hace una buena vida.
Tanto el principio de placer como el de realiudad son dos abstracciones que de forma aislada o relacionadas describen adecuadamente en que consiste nuestro último fin.Uno de los motivos de esta búsqueda se encuentra en que el conocimentos de los valores de la realidad es fundamental para una vida lograda.

PALOMA MC dijo...

IV. Justicia, o yo y los otros.

Tres son las objeciones que se hacen a la fundamental importancia que el sentido de los valores tiene para el éxito de una vida.

1.- "Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo; quien aduce unos valores de los que no puede en modo alguno hacer partícipe a los demás, está promoviendo más bien un conflicto".

La respuesta a esta objeción es: juzgar una Ética sólo o preferentemente desde el punto de vista de la superación de los conflictos, procede ya de una valoración que, ciertamente, no parece claro en absoluto que alguna vez se haya dado. Que Bach, Bartók, Alban Berg han escrito música formidable, que no merece caer en el olvido, es verdad aunque no sean muchos los que la entienden; sólo una minoría la comprende; igualmente ocurre con el valor y la importancia de la física cuántica.

Los valores pueden crear conflictos, pero constituyen un presupuesto necesario para la superación de los mismos, ya que es imposible un acuerdo cuando los intereses chocan frontalmente y no existe posibilidad de determinar su rango.


2.- "Hablar de los valores tiene algo de dogmático, de apodíctico. Un discurso responsable y científico debe limitarse a ser hipotético. También nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento, contrastándolas con la experiencia".

A lo cual habría que responder:¿qué significa aprender de la experiencia? Significa que una determinada manera de actuar es más apropiada que otra para alcanzar un fin. Pero, ¿y si se trata de valorar el fin mismo? Entonces significa que se puede aprender que una cosa es más útil que otra para lograr la autoconservación, o que es más útil para la comunicación, o que lleva consigo un placer, etc. Pero siempre se presupone la valoración del correspondiente fin.


3.- "En realidad se trata de una cuestión de lenguaje o de análisis de lenguaje: tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él".

Yo no veo aquí ninguna objeción, ya que sólo podemos hacer análisis de significado en las palabras que aceptamos como dotadas de un significado.

El lenguaje nos da acceso, en efecto, a las cualidades. Tendríamos dificultades para diferenciar las distintas cualidades del gusto si no tuviéramos determinadas palabras para cada una de ellas. Los lenguajes particularmente diferenciados en relación con las diversas cualidades posibilitan una experiencia, también particularmente diferenciada, de esas cualidades.

Ahora bien, la experiencia de las cualidades es algo distinto del uso adecuado de la expresión pertinente. El placer diferenciado del catador de vinos está sin duda en estrecha relación con un vocabulario que está a su disposición y que se emplea a la hora de formar el gusto. Pero el placer es algo diferente del uso de un vocabulario. Lo mismo vale para los predicados de valor, especialmente para la palabra "bueno".

Sólo si uno saca fuerza para su acción de lo que esta palabra significa, se puede al fin y al cabo saber si se ha comprendido lo que significa. Sócrates enseñaba en este sentido que uno no sabe lo que la palabra "bueno" significa, si ese saber no tiene consecuencias para él.

Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad. Como ya vimos, la educación debe hacer al hombre capaz de librarse de la sensación del momento, capaz de hacer lo que quiera.



Finalmente, me gustaría resaltar una idea que ha llamado mi atención: "La misma pasión que motiva el crimen por amor, puede motivar el rápido final del amor".



PALOMA MORENO
2º E.I.

Anónimo dijo...

Inmaculada Carreño
2ºEP
Voy a hablar sobre la cuestión de la búsqueda del placer.
En el capitulo tres, spaemann hace referencia a qué es lo que realmente queremos.
La respuesta que solemos dar es el tener una vida placentera y el bienestar. Ahora bien, el hombre necesita la felicidad, y es lo que realmente está buscando, y todos sus actos están encaminados a buscar este fin.
La felicidad, no siempre lleva consigo el placer, sino que hay veces que va acompañada de un gran dolor, como por ejemplo la muerte de una persona querida; nos provoca una profunda tristeza y dolor, pero a la vez, sabemos que la persona a pasado a una vida mejor, y aunque ya no esté a nuestro lado, nos alegramos por esa persona.
Se trata de darle otro enfoque al dolor, y que no solo quede en eso; en dolor, sino que ese dolor va atado a una felicidad real, que produce un inmenso placer.
“Quién convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo.
Lo experimentará en cambio aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder, como decimos, gozar de algo y con algo..”
Para esto, es imprescindible que las personas tengan una formación, interesarse por algo, y conocer los valores.
Para alcanzar esa felicidad o gozo, las personas deben darle un sentido a su vida, pensar en las personas que están a su alrededor, y buscar también la felicidad de éstos. Así es cuando el hombre alcanza la felicidad; olvidándose de únicamente buscar su propio placer y bienestar, y mirando a su alrededor, buscar maneras de hacer felices a los demás.
Además para ser feliz, tiene que haber una armonía y estabilidad con uno mismo. Cuando una persona se encuentra bien consigo misma, es cuando es capaz de darse a los demás, y preocuparse por hacerles felices a ellos también.

Begoña Rodríguez Ferro Goenechea dijo...

En el capítulo 3, podemos distinguir que los sentimientos que descubrimos con las pasiones son verdaderos. Pero si te dejas guiar siempre por las pasiones, nunca descubrirás si esos sentimientos son verdaderos, porque estas fuera de la realidad; porque la realidad no es dejarse llevar por las pasiones siempre. Quien solo puede actuar por pasión no hará justicia a la realidad. Podemos observar cómo nos dice cada persona deseamos saber la realidad. Creo que viene muy bien al caso este ejemplo: en mi opinión, si, todo el mundo quiere saber la realidad pero a su debida manera; una familia en la cual la madre le han diagnosticado una enfermedad con la que va a fallecer. El padre le oculta la enfermedad a su hija para no hacerla sufrir. ¿Pero a ella no le gustaría saber la realidad?

Teresa Muñoz Del Guayo dijo...

Capitulo 3.
El hedonismo afirma que lo que propiamente y en el fondo deseamos es el placer, el bienestar. El principio de placer encuentra su limite en el de realidad.
Lo que realmente deseamos es esta realidad.
La verdad es que tanto el principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que, ni aisladamente ni en su mutua relación, describen adecuadamente en qué consiste nuestro ultimo fin.
Asi distinguimos entre alegria y no placer.
El depresivo no saca provecho del placer obtenido, mientras que quien se alegra, se alegra sin que tenga sentido preguntarse qué provecho saca de la alegría.
La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa.
Las sensaciones placenteras las causa algo; la alegría tiene, en cambio, un objeto, un contenido.
El contenido valioso de la realidad se nos parentiza en los actos de alegria y tristeza, de amor y temor, etc.
La captacion de los valores tiene la particularidad de que no es posible captar aisladamente cada uno de ellos, sino tan solo en los actos de preferir o preterir.
Si el placer que produce algo injusto resultara igualmente valioso, entonces el valor sería, sencillamente, algo irracional; la valentía no tendria valor alguno.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente querer.
Si cada uno se ocupa de sus gustos, y no existe una medida común que sitúe los intereses en una jerarquia, en un orden según su rango y urgencia, entonces no se puede superar la contraposicion de intereses.
Quien este dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción, es capaz de lo que se llama una acciión valiosa. La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos.
El caracter apremiente de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura.
No se debe obrar a impulsos de la ira. La ira puede estar justificada y ser necesaria, pero no nos enseña que hay que hacer.
Quien sólo puede actuar por pasiçon no hará justicia a la realidad.
La misma pasión que motiva el crimen por amor, puede motivar también el rápido final del amor.
La pasión nos pone tan sólo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor.
Capitulo 4.
Tres son las objecciones que se hacen a la fundamental importancia que el sentido de los valores tiene para el exito de mi vida.
La justicia es una virtud y por lo tanto es una actitud del hombre.
Cuando mi acción afecta a los intereses del otro, no basta para justificarla el hecho de que sirva mis propios intereses.
El fenómeno en que se apoya toda justicia es el de la distribución o necesidad de bienes que son escasos.
Ahora bien, no siempre y en todo momento debemos ser imparciales ya que no todas nuestras acciones están sometidas a la justicia.
La justicia es la virtud de los que disponen de poder, por lo que es la virtud del más fuerte.

Ainara Mensaque Ruiz dijo...

Voy a exponer las principales ideas y reflexión que he sacado del capítulo III:

En el anterior capítulo se hablo de la vida basada en el placer (hedonismo) y el principio de realidad, pero ambas no describen adecuadamente nuestro fin último.

Tras ver que diferencia hay entre los placeres más altos y lo más bajos, podemos llegar a la situación de encontrarnos en una situación al mismo tiempo depresiva y que podemos vivir intensamente alegres teniendo alomejor dolores físicos. El depresivo no saca provecho del placer obtenido, mientras que quien se alegra, se alegra sin preguntarse que le ha provocado esa alegría. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa, no por casualidad, sino que nos alegramos con algo o de algo. (Existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den)

Los valores son los objetos o contenidos de los sentimientos apuntados. El contenido valioso de la realidad lo encontramos en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza. Quien convierte el placer en el fin de su actividad no experimenta el bienestar más profundo, que llamamos gozo. Estos contenidos valiosos no se nos presentan todos a la vez y desde el principio, sino paulativamente a través de la práctica y la experiencia.

Mediante la formación sacamos al hombre de el encierro en sí mismo (tipicamente animal), le lleva a la objetivación y diferenciación de sus intereses y al aumento de la capacidad de dolor y gozo. Esto es un elemento indespensable para conseguir una vida lograda, de éxito en la vida individual y comunicación con los demás.

La vida individual se compone de una serie de estados que se suceden en el tiempo. Estos estados no son trozos separados, por lo tanto para ser feliz es necesario la armonía y amistad consigo mismo. (Poder querer siempre)

Cuando nuestros estados y comportamientos son en función de estímulos externos y de humores interiores, falta la base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos y para la armonía respecto a los demás.

Hay dos propiedades que son obstáculos para los valores la apatía y la ceguera de la pasión.
Existe una jerarquía compuesta por valores de distinta clase, el apático ni el cegado por la pasión captan en su verdad esta jerarquía de valores.
La pasión nos descubre valores pero no su jerarquía, por esto no se puede obrar por impulsos de ira. Aunque la ira muchas veces es necesaria para sacarnos de la apatía ante una injusticia, pero no nos enseña que hay que hacer.
La compasión nos hace ver el sufrimiento de los demás pero no nos enseña lo que hay que hacer por el que sufre, para causarle un bien.
Por tanto, la pasión viene y va, nos pone tan sólo en una primera relación con el valor, pero no crea la respuesta adecuada a ese valor.Por esto se ve la importancia de la formación y sentido de los valores.

Anónimo dijo...

En el capítulo 3, la principal idea que destacaría, es que la idea que se tiene actualmente es que hay que enseñar a defender los intereses de cada uno, y el escritor lo completa diciendo que es más fundamental, enseñar a tener intereses. Porque como bien dice el libro, aquel que no busca interés y solo se basa en defender lo que tiene, siempre se quedara estancado, con una actitud un poco conformista.También dice que hay en lo que hay que tener intereses es en los valores que transmiten hacer una acción.La formación de esos valores es necesario para poder convivir en un orden uno mismo y con los demás.
GUILLERMO FONTENLA GONZÁLEZ.
2ºMAGISTERIO ED. FÍSICA

Cristina Granados Martínez dijo...

Sócrates defiende que el placer es el único fin apetecible y el interlocutor se indigna ante esta afirmación.
Generalmente se habla se alegría y no de placer aunque podemos encontrarnos al mismo tiempo con casos con situaciones de alegría y situaciones depresivas. De la alegría no podemos sacar nada, sino que la alegría es lo máximo que podemos sacar de algo ya que nos alegramos con algo o de algo. El verdadero valor de la realidad se hace presente en los estados de tristeza y alegría, amor y odio, etc. Aquel que hace del bienestar el fin último de su actuación, nunca llegará a experimentar el gozo, si lo hará aquel que realmente sepa valorar la realidad.
Hoy en día se habla de que los jóvenes deben aprender a defender sus intereses, pero para ello estos tienen que tener intereses, es decir interesarse por algo o con algo.
Es necesario que se eduque y se viva en torno a unos valores, para poder "valorar" las cosas de manera crítica y objetiva y no teniendo en cuenta lo que a cada uno le apetece.
Para alcanzar la felicidad en la vida individual, es necesario que exista cierta armonía y amistad consigo mismo. Cuando nuestros estados y comportamientos son únicamente función de estimulos externos y no se fundan en el conocimiento de un orden objetivo, falta una base para conseguir la unidad y el acuerdo con nosotros mismos y por lo tanto con los demás, ya que si alguien no es feliz y no se encuentra agusto consigo mismo, es imposible que lo haga con las personas que le rodean.
Tiene que haber una jerarquía de intereses, que nos ayude a saber que es lo que debemos hacer no en función de lo que me apetezca.

Gracias, un saludo.

Carmen Muñiz de la Oliva dijo...

¡Hola a todos!

Lo que más me ha gustado de los temas 3 y 4 es cuando se hace referencia a la ambigüedad que existe entre los términos alegría y placer. Todas las personas buscamos un fin último que es la felicidad, pero sólo podemos llegar a ella a través de la libertad, o sea pues, de la alegría de nuestras decisiones. Todas las personas podemos ser felices aunque estemos pasando por un mal momento, refiriéndome a mal momento como daño físico sin que sea excesivamente grave. Todas las personas aspiramos a ser felices; la alegría tiene un contenido, un objeto, es decir, tú puedes estar feliz porque un amigo o hermano ha aprobado las oposiciones y puedes sentir placer por comer chocolate, pero la alegría es una forma de placer mucho más grande (ya que no entiende de bienestar físico).

Respecto al placer llevándolo a un extremo, no podemos hacer de éste “el tema de nuestra vida” porque de este modo nunca podríamos experimentar bienestar al que llamamos gozo, no disfrutaríamos de las pequeñas cosas de la vida, tan sólo nos habríamos convertido en unos hedonistas. El modo más alto de sentir y gozar de las alegrías de la vida es el sacrificio, la superación personal y “el deber”.

maria perez martin dijo...

Para el exito de la vida el ser humano plantea diferentes valores y cabe resaltar la importancia de los mimos para el fin que se busca, la felicidad.
Todo hombre plantea sus valores como un presupuesto el cual es necesario para llevar a cabo o superar esos valores. Entonces es cuando pensamos en que personas realizan esos planteamientos y cuales no, ademas de que tipo de valores y con que fin se plantean. Debemos comprender que nuestras valoraciones no son mas que hipotesis que dependiendo de la propia experiencia iran evolucionando de diferentes formas para y con la experiencia aprender a valorar la utilidad de esos valores para llegar al fin que se persigue con los mismos. Todos dependemos de la propia experiencia pero tambien implicitamente de la de los demas. Solo podremos vivir en consonancia con la realidad si actuamos rectamente, pero como antes he mencionado, esto no seria posible sin la experiencia, es decir sin vivir las consecuencias.

Anónimo dijo...

Del capítulo tercero podemos destacar que el placer, que con frecuencia busca el hombre, no es el medio completo para alcanzar la felicidad, puesto que también se puede ser feliz en situaciones adversas o poco placenteras. La clave para encontrar la felicidad, el gozo, es la adecuación a la realidad. Y junto a esa realidad, separar os del "yo" y centrarnos en el "tú" ya que en el tú" se completa el "yo"; podemos decir con Ortega y Gasset: "yo soy yo y mis circunstancias", donde el tú son las circunstancias que me completan. Volviendo al tema, me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar aquello que hace referencia a los obstáculos para los valores: la apatía como irresponsabilidad frente a la realidad y la pasión y la ira como malas consejeras.
En el capítulo siguiente se presentan tres objeciones, que más bien son dos, a la importancia que el sentido de los valores posee para el éxito. Podemos resumir que invocar valores genera un conflicto por no poder hacer participes a los demás, pero que son necesarios para superarlos. También se nos dice que si no se revela dicha importancia de los valores (no de cualquier cosa) no se pueden conocer de manera plena. A esto le sigue una reflexión sobre el lenguaje y el acceso al significado de las cosas que nombramos.
Álvaro Muñoz-Delgado
2º magisterio primaria

Anónimo dijo...

Belén Carreño Echanove
2º de primaria.

Me gustaría resaltar algunas de las ideas del capítulo 3:

El autor introduce el capitulo con una breve pregunta: ¿qué es lo que de verdad y en el fondo queremos?
El hedonismo afirma que lo que buscamos es el placer pero en realidad buscamos algo más. Buscamos encontrar la felicidad.
Hablamos, pues, de alegría y no de placer. El autor pone dos ejemplos claros para este punto: podemos tener un gran placer corporal, pero estar inmersos en una depresión, o bien estar alegres pero con un gran dolor físico. Lo importante en los dos casos es la alegría, que tal y como dice el autor: “es lo máximo que se puede sacar de una cosa”. Y esta alegría es causada por algo, y ese algo son los valores, que son los que contienen esos sentimientos de alegría tristeza… los valores deben ser aprendidos por la experiencia pero siempre unida a una formación.

Con respecto a que el hombre debe tener intereses e interesarse por algo, hay que añadir que hoy en día es tan importante el que los alumnos abandonen la pasividad y aprendan a luchar por ellos mismos. Los profesores no enseñan, sino que son guías de su aprendizaje ya que, como hemos dicho antes, no hay que olvidar que este aprendizaje debe estar ligado a la experiencia.
Esta formación, llevará al individua al éxito de su vida individual y social. Pero esto no debe hacer que nos dejemos llevar por nuestros estados de ánimo, ánimo, sino que tiene que estar unido a la armonía y amistad consigo mismo.

Por último, el autor a señalado que hay dos obstáculos para alcanzar los avlores:

1. La apatía, ejemplarizada con la historia de Esaú y el plato de lentejas: llega a la conclusión que el apático no capta la jerarquía de valores.
2. Ceguera de la pasión: con el ejemplo bíblico de David y Betsabé. La pasión hace que se actúe por egoísmo, creyendo más importante el poseer a la mujer de otro que la vida de éste.

Lo que nos diferencia de los animales es que nosotros tenemos una responsabilidad frente a nuestros actos, y por lo tanto hemos de dar cuenta de ellos. La pasión viene y se va, por lo tanto el que sólo actúe por pasión no hará justicia a la realidad.


Muchas gracias.

Reyes Cruz Marqués dijo...

El capítulo III nos habla del placer, los distintos grados que hay de placer, de la alegría como lo máximo que se puede sacar de una acción. Al hablamos de placer, nos habla de hedonismo. El hedonismo es una corriente basada en la búsqueda del placer para ser feliz, al alumno hay que enseñarle a que no todas las cosas interesantes son buenas y ayudarle a que por medio de ellas él encuentre la felicidad. La alegría y la felicidad van muy unidas y están muy relacionadas, si consigues que un alumnos se interese por el temario o por un experimento por ejemplo, conseguirá el propio alumno satisfacción por superarse y ser capaz de aprender algo que antes no sabía, también ayudares al alumno a que desarrolle sus capacidades.
Por eso es importante conocer al alumno para saber qué cosas que le pueden interesar y así que aprenda otras y el valor y sentido que tiene aprenderlas y asimilarlas.

Diego E. López dijo...

El hombre tiene que aprender a ser feliz, y por ello ha de ser educado desde pequeño. Hay que motivar a los niños a tener curiosidad por algo, de forma que les haga crecer como personas, y también su felicidad a lo largo de la vida. Si el hombre deja de tener interés por algo y deja de tener motivación alguna, puede que ese gozo y alegría que el hombre consigue con otras cosas, pese a que disfrute con todo ello, en el fondo esa persona se está equivocando puesto que está obteniendo una “falsa felicidad” por decirlo así. Aquí es donde juegan un papel importante los valores. Unos buenos valores constantes en una persona a lo largo de su vida es lo único que puede hacer que una persona siga un sentido correcto de su vida, que evite caer en la obtención de la felicidad por la felicidad, el gozo por el gozo o placer el placer por el placer… Sin medida y sin sentido alguno. El placer, el gozo, la alegría son importantes, pero no puede ser nuestro único objetivo en la vida.

Diego López Pacho 2ºM Primaria

Raquel Ruiz Cuadrado dijo...

¿Qué es lo que realmente queremos? El hedonismo responde a esta pregunta el placer y el bienestar son nuestro fin último en la vida. Sin embargo, para Ser algo más nuestra felicidad debe apoyarse en la realidad y quien basa su vida en lo más apetecible o el bienestar no saboreará el gozo de la vida.
Este gozo se experimenta desde la realidad y el desprendimiento del sí, de nosotros mismos, en este camino debemos formar y educar nuestros intereses.
Es importante distinguir los diferentes tipos de intereses, su jerarquía y la objetivación de los mismos, porque esta objetivación nos ayuda a comprender y captar los diferentes valores. La formación del sentido de los valores, su jerarquía, qué es más o menos; son importantes para el individuo como tal y como miembro de una sociedad.
Estoy totalmente de acuerdo que para ser feliz el hombre debe vivir en armonía interior y para conseguirlo sus intereses deben ser objetivos y ser capaz de jerarquizarlos porque desde una perspectiva subjetiva solo se creará desencuentros con uno mismo y con los demás.
Presenta como obstáculos de los valores la pasión, la apatía pues nos ciegan no permitiéndonos ver la verdadera jerarquía de valores incluso impulsándonos a actuar de manera impulsiva o con ira.

Anónimo dijo...

Javier Meca
Capítulo 4: la idea principal es sobre la justicia. ¿Que es ser justo?cuando hablamos de sociedad, ser justo es dar al prójimo lo que se merece ni mas, ni menos. La justicia desde mi punto de vista es demasiado importante, sobre todo para la convivencia con los demás, como dice el libro. Una persona puede vivir intentando llevar una vida justa, siendo objetiva con sus intereses, y de cara a la realidad de las cosas. Aunque claro también se puede ser injusto, si no aceptamos esa realidad tal y como es y engañarnos, y actuar con consecuencia de ese engaño.

Ana Presa dijo...

Llamamos valores a los objetos o contenido de los sentimientos apuntados. La paradoja reside en que, quien convierte el placer y el bienestar subjetivo su principal objetivo en la vida, no experimentará nunca el bienestar más profundo que llamamos gozo. Sin embargo lo experimentara todo aquel que esté dispuesto a prescindir de sus propios bienes momentáneos para poder gozar de algo más valioso.

Para conseguir una armonía en nosotros mismos, en nuestra manera de actuar y comportarnos es necesario debemos tener una serie de valores que nos ayuden a querer y por lo tanto a ser felices, de tal forma que se construya en nosotros mismos un orden objetivo u una unidad. De esta manera, quien está dispuesto a aceptar y entender el valor de evitar la propia satisfacción será capaz de crecer en valores que se alcanzan con la experiencia y la práctica y no por la enseñanza o el discurso que recibas de otro.
La pasión es pasajera, sin embargo los valores que se adquieren permanecen en las personas, por esto, la pasión nos pone tan sólo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea la respuesta necesaria para combatirla, los valores se adquieren tras la repetición de un acto bueno.

Cristina Pozo Gómez dijo...

Mi comentario está centrado en las tres objeciones que dan importancia al sentido de los valores para el éxito de una vida. La primera objeción dice: "Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo; quien aduce unos valores de los que no puede en modo alguno hacer partícipe a los demás, está promoviendo más bien un conflicto". Esta objeción quiere referirse a que los valores pueden crear un conflicto si no son valores que están asentados en la persona, por lo cual si la persona duda de sus valores a causa de una pasión instantánea, se crea el conflicto.
La segunda objeción dice: "hablar de los valores tiene algo de dogmático, de apodíctico. Un discurso responsable y científico debe limitarse a ser hipotético. También nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento, contrastándolas con la experiencia". Para entender esta objeción, se ha de antes plantear una cuestión: ¿qué significa aprender de la experiencia? Significa que se ha de actuar de la forma una forma apropiada para alcanzar el fin al que queremos llegar. Ante esto se nos plantea otra cuestión: ¿y si se trata de valorar el fin mismo? Entonces hablamos que el aprendizaje puede ser aprendido cuando una cosa es más útil que otra para lograr el fin al que queremos llegar.
La tercera dice: "en realidad se trata de una cuestión de lenguaje o de análisis de lenguaje: tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él" según Spaemann: “El lenguaje nos da acceso, en efecto, a las cualidades”, es decir gracias al lenguaje nos podemos comunicar, pero existen distintas formas de lenguaje para dar el mismo comunicado, es decir dependiendo en que grupo social nos encontramos hablaremos de una forma u otra por medio de las jergas adaptadas a ese grupo.

Santiago Perdiguero dijo...

¡Hola a todos!

Me gustaría destacar del capítulo 3 la importancia de la alegría y sobretodo del gozo para ser felices. Para conseguir gozar de las cosas de la vida hay que saber valorarlas en su justa medida, de forma objetiva pero ello requiere disciplina y atención. Por ello debemos alejarnos de la apatía y la pasión desorbitada que nos puede desorientar del camino recto.

En el capítulo 4 me gustaría hablar de la justicia y su importancia para el buen funcionamiento de la sociedad. Para ello debemos sujetarnos a una medida común que pueda ser exigida a todos. Spaemann llama simetría fundamental a un reparto de cargas y beneficios adecuado que no se puede hacer de antemano a favor de determinadas personas o grupos sociales. En el Siglo V a.C se utilizaba la ley del más fuerte pero es gratificante ver que hemos progresado y que ahora también se tienen en cuenta las necesidades de los demás, es decir, existe una justicia proporcional que entró con el cristianismo.

¡Saludos!

Itziar Unda Velasco dijo...

2º Lengua Extranjera.

Partimos de la idea de que el hombre vive encuanto an un fin, un fin que debe justificar sus acciones, puesto que estas son en cuanto a él. El hombre desea la felicidad y ésta debe apoyarse en la realidad, no puede basarse en una realidad momentanea o subjetiva, es decir, no en una realidad guiada por las apetencias, las pasiones, los estimulos, puesto que estos son momentaneos.

Algunos piensan que la felicidad es subjetiva y no saben si dirigir su vida a una felicidad más interna o a una más placentera, pero hay que distinguir en primer lugar, que los estados placenteros corporales pueden estar ligados a una depresión y en segundo lugar, que se puede vivir intensamente alegre con dolores físicos, siempre y cuando dicho dolor no absorva toda la atención. Por eso a mi parecer es mejor la segunda opción, vivir alegre.

Volviendo a la idea del fin y de los intereses, está la importancia de la formación, sacar al hombre de sí mismo, enseñarle a objetivar y diferenciar entre los mismos, pero por la precaria situación social actual en la que predominan los "NINI", a los jovenes de hoy en día hay que enseñarles a tener intereses objetivos y a que conozcan los valores de la realidad, para que sean capaces de tener una vida lograda.

Es necesario establecer una jerarquía de valores adecuada, darle un orden de importancia.

Suele haber una relación entre lo justo, el placer, y el valor.
Algunas veces lo justo produce placer, pero no siempre. Hacer algo justo que no produce placer implica valor a esa acción. La formación del sentido de los valores, su jerarquía, distinguir lo más importante de lo menos, es una condicón para el éxito de la capacidad individual y para la comunicación con los demás.

Continua en otro comentario...

Itziar Unda Velasco dijo...

Continuación del comentario anterior.

Ser feliz implica una armonía, amistad consigo mismo para poder tenerla con los demás, un estado mental equilibrado. No un comportamiento sólo en función de estímulos casuales y externos, porque cuando nos dejamos llevar por nuestros estímulos y apetencias pensando solo en nosotros, nuestro comportamiento es egoista, no hay armonía y finalmente cuando desaparezca el estímulo, se abandonará la acción. La falta de armonía entre todos, desarrollará una incapacidad de distinguir una jerarquía de valores.

Actualemente hay casos en los que se da dicha armonía y se llega a acuerdos, por ejemplo, los fumadores y los no fumadores. Ante este conflicto prevalecen los intereses de los no fumadores, ellos velan por su salud y los no fumadores por un placer. La acción valiosa la cometen los fumadores, porque son quienes estan dispuestos a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción. La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos.
Sobre la literatura y los ranking de los libros tengo una pregunta. Si se basa en el gozo que se experimenta para clasificar un libro, es sólo una cuestion de apetitos. ¿No debería ser algo intermedio entre la calidad literaria y dicho gozo, para clasificarlo?. Además el gozo es subjetivo, varía en cada uno. ¿No es esto un poco injusto para el autor de la obra?.

Hay dos características que son obstáculos para los valores: apatía y ceguera por la pasión.La ceguera puede hacer que uno actúe erróneamente pero no es justificable puesto que el hombre sigue teniendo responsabilidades. La pasión descubre valores pero al fin y al cabo, viene y va, no nos podemos dejar llevar. Tras leer todo lo que se exponía sobre el tema he pensado que la idea es que cuando uno está mal, ya sea por cualquiera de las dos características, se da el egoismo, puesto que sólo se mira por uno mismo y como conclusión la felicidad está en darse a los demás.

Ser justos con nosotros mismos y con los demás. Cuando se enfrentan dos intereses el justo es el que es capaz de pasar por alto de quien son los intereses y valorar la importancia de los mismos. La justicia es una virtud, una actitud del hombre. Y puede ser exigida, es un derecho que tiene el hombre cuando la acción de otro le repercute.
Justificar intereses es darle un valor frente a intereses de otros, jerarquizarlos por su valor, no por conveniencias. Hay que justificar necesariamente un interés o acción cuando afecta a otros, a sus intereses.
Respecto a la sociedad de Marx y a la simetría no he entendido casi nada.
Muchas gracias.
Un saludo